Categoría: coaching

Que tengas suertecita

Que tengas suertecita

 

 

Ayer concluyó el 15º curso de la AEPap (Asociación española de pediatría de atención primaria).

Hacía unos cuantos años que no acudía a este curso y creo que este era el año de ir. A la hora de la inscripción, por una serie de circunstancias, resulté afortunada para obtener la plaza; acudía sin saber de compañer@s conocid@s que también fueran, y ha resultado ser el reencuentro con casi todas mis compañeras de promoción MIR,  y compis de otras promociones, a las que hacía muchos años que no veía y recuperar el contacto ha supuesto una gran alegría; algunos de los talleres que pude realizar iban en relación a la comunicación y relación con las familias que acuden a consulta y la verdad es que me han dado un empujoncito de ánimo para continuar en la dirección que he tomado,  creo que voy por buen camino; y para rematar, la conferencia de clausura fue acerca de neurociencia y el cerebro del niño, temas que he redescubierto (gracias Celia) y que están despertando en mí una gran curiosidad y ganas de aprender más y más.

Así que, era mi curso.

¿Alguna vez has tenido esa sensación? Que algo ocurre en ese momento y no en otro, porque parece que así tiene que ser. Quizás lo hemos llamado suerte, aunque algo me dice que es algo más.

Mientras escribía la palabra suerte, he recordado un libro que me llegó hace unos años de la mano de una persona a la que quiero mucho; se llama “La Buena Suerte” , de Fernando Trías de Bes y Alex Rovira.

… (leyéndolo de nuevo)…

Si no lo has leído, te recomiendo que lo hagas. Es muy cortito, ameno y fácil de leer, pero con una gran enseñanza dentro: la Buena Suerte depende de ti, la creas tú mismo al crear las circunstancias sobre las que se depositan las oportunidades que ya están ahí.

La Buena Suerte está basada en eso que tanto me gusta, los valores:

  • la Confianza: sí, otra vez la confianza. Con ella no se juega, siempre presente, confianza en tí y confianza en el otro;
  •  la Humildad de no sentirte más ni mejor que el otro: puedes ser diferente, pero no más;
  • la Generosidad, el ganar-ganar, la ayuda mutua;
  • la Empatía, el ponerte en los zapatos del otro;
  • la Mente abierta que te permita ver más allá, con otras perspectivas;
  • la Perseverancia en el hacer…

Ortega y Gasset decía “yo soy yo y mis circunstancias”.

“La Buena suerte” es crear tus circunstancias.

Así que,  yo soy yo y mi buena suerte 😉

Te invito a que leas el libro (se puede encontrar fácilmente buscando en Google) y que compartas algún comentario sobre qué es para ti la buena suerte, qué  valores encuentras en él, …. o lo que quieras compartir.

PD. la canción de hoy es “Que tengas suertecita” de Enrique Bunbury

https://youtu.be/7FmRj-7-sMc

 

 

(No) mires a los ojos de la gente

(No) mires a los ojos de la gente

 

 

 

Ayer estuve viendo un partido de balonmano en el que jugaban chicos de 15 años.

Fue un partido muy, muy intenso.  El equipo al que animaba tiene un entrenador un tanto… peculiar; me contaban que los chicos no se llevan demasiado bien con él. Al principio pensé, “bueno, no será para tanto” pero decidí observarle durante el juego. Prácticamente todo el rato estaba con los brazos cruzados, a veces incluso les daba la espalda y cada vez que hacía algún gesto o aspaviento era para criticar a alguno de los chicos. No le oí una sola palabra amable, de ánimo o de felicitación ante buenas jugadas o goles. Durante el descanso y cuando pedían tiempo, parecía echar una charla a… nadie; los chicos  apenas le escuchaban e incluso preferían hacer su grito de ánimo, casi ignorándole. Hubo un momento qué confieso que se me pasó por la cabeza que parecían algo irrespetuosos.

Ganaron el partido al final, casi in extremis y creo que lo hicieron por la actitud que mantuvieron: en ningún momento se rindieron, se animaban unos a otros y las palabras que quizá no obtenían de su entrenador se las daban entre ellos. Confiaron en ellos mismos.

Luego pensé que quizá tenían su razón para actuar y comportarse de esa manera.

Actualmente estoy realizando mi taller “Salud x valores: como cuidarte tú para cuidarles a ellos” con compañeros del centro de salud, y próximamente lo haré con padres. En este taller utilizo una herramienta, un juego de cartas que se llama “El valor de los valores” y que coloca a  la CONFIANZA como valor que preside todo el juego, como el valor con el que no se juega.

Confianza primero en uno mismo y, después, también en los demás, en la pareja, en el hijo, en el amigo, en el compañero de equipo o  trabajo, en el paciente o en el pupilo. Confianza sobre todo en lo que cada uno de nosotros llevamos dentro.  Esto no se trata de que todo el mundo te caiga bien o seas su coleguilla. No se trata de hacer todo perfecto o no equivocarte. Se trata de mirarte y mirarles con ojos distintos que vean desde dentro.

Estos chicos no parecían obtener esa mirada de su entrenador, y ya ni siquiera ellos le miraban, pero debieron obtenerla de sus padres, sus hermanos, sus amigos y de ellos mismos, porque lo lograron y ganaron el partido.

¿Qué es para ti la CONFIANZA?

¿De qué diferentes formas la honras contigo? ¿Y con los demás? ¿Cómo consideras que los demás están honrando este valor de la confianza?

Por ejemplo:

Yo considero que lo honro conmigo misma cuando me doy permiso para equivocarme y aprender de ello:  CONFIO EN MI

Yo considero que lo honro con los demás cuando acepto las diferencias en mis hijos,  aunque a veces no me gusten demasiado: CONFIO EN TI

Yo considero que los demás lo honran conmigo cuando por ejemplo mis pacientes o mis coachees me permiten acompañarles y/o ayudarles: CONFIAS EN MI

Ahora te toca a tí  (si te apetece puedes escribirlo y compartirlo con nosotros en comentarios)

 

PD.  No mires a los ojos de la gente (Germán Copinni -Golpes bajos/sinfónica)

https://youtu.be/Bw7nYTVT1ts

Contágiate: ¡¡ Viva la vida !!

Contágiate: ¡¡ Viva la vida !!

 

 

Hemos empezado el año y pasado ya las fiestas navideñas.y como cada año la  gripe ya está aquí.

Recordad que si la pilláis se recomienda hacer reposo, mantenerse bien hidratados, paracetamol para el malestar o la fiebre alta, usar pañuelos desechables, toser en el hueco del codo, no taparse con las manos y, eso sí, mucho,  mucho lavado de manos para intentar no contagiar a los de vuestro alrededor.

Y hablando de contagios…. ¿qué os parece si nos proponemos contagiar cosas positivas?.

Por ejemplo, acabamos de pasar la noche de Reyes y, seguro que muchos de nosotros tenemos niños cerca que lo viven con muchísima ilusión. A mí siempre me ha gustado esa noche tan especial. Soy la pequeña de 4 hermanos, no escribía carta de Reyes porque me encantaba que fuera sorpresa y cuando me despertaban por la mañana, íbamos juntos al salón a ver los regalos y  ¡magia!… ¡qué ilusión, siempre había algo!. Hoy, ya cerca de los 50, me sigue pareciendo una noche mágica :).

A Baltasar, que es mi rey, cuando le vi en la cabalgata, le grité pidiéndole suplentes para mi trabajo. Mi hija , más tarde, con una sonrisa me dijo “mamá, ¿no te da vergüenza gritar en público?”. Le contesté que no, pero porque pienso que si alguien puede hacerlo realidad con su magia, son ellos, SSMM. De ilusión también se vive (o sobrevive). Contagiemos ILUSION.

Muchos de nosotros hemos podido compartir momentos con las personas  que queremos. Yo me siento realmente afortunada y agradecida, porque he podido tener cerca y disfrutar de mis amigos , de mi familia, de mis padres. Contagiemos GRATITUD.

En nuestros deseos de año nuevo, todos tenemos intenciones y pensamientos positivos. Sin embargo, la tendencia evolutiva natural del cerebro es a fijarnos en lo negativo, en las posibles amenazas.

Tras todo el otoño sin apenas lluvia, el día 5 de enero, cuando llegaban SSMM Reyes Magos en su cabalgata, llovía a mares.  Esa mañana yo le decía a mi hija de 7 años que anunciaban lluvia y que no sabía si podríamos ir a ver la cabalgata; su contestación, con salto de alegría incorporado, ” no pasa nada mamá, cogemos el paraguas y el abrigo y ya está”. Cambiemos nuestro enfoque, practiquemos todos los días afirmaciones positivas que nos ayuden  a dirigirnos hacia nuestros sueños para hacerlos realidad. Centremos nuestra atención en la solución, no en los problemas. Contagiemos POSITIVISMO.

Una de las cosas que estoy aprendiendo desde hace unos meses es que la felicidad no hay que buscarla, no hay que perseguirla, no está en el mañana. La felicidad está aquí y ahora, cada día se te muestra de diferentes formas, y solo hay que abrir nuestros sentidos para cogerla.  Contagiemos FELICIDAD.

Y tú… ¿qué contagias?

 

PD: Viva la vida (versión de David Garret, dedicada a mi amiga Belén)

https://youtu.be/bZ_BoOlAXyk

 

 

 

 

 

 

Realidad o sueño

Realidad o sueño

 

Nos acercamos al final del 2017. Como todos los finales de año, es momento de hacer balance y marcarnos nuestros propósitos del año nuevo. Y, en boca de todos, los buenos deseos para el año entrante: “Feliz 2018, que se cumplan todos tus deseos”, “te deseo lo mejor para 2018”, “mis mejores deseos para….”  Eso está muy bien, tener pensamientos positivos para los demás está genial.

Y, ¿habéis pensado alguna vez qué hacemos nosotros para que nuestros deseos se hagan realidad?. ¿lo dejamos todo en manos de la “suerte”?, (esperando que se trate de la “buena suerte”, claro).

Hay una frase de Walt Disney (sí, el de Mickey Mouse) que últimamente repito bastante, sobre todo a mi hija de 7 años: “si puedes soñarlo, puedes crearlo” . Hoy me la dijo ella a mí 😉 .

Soñemos, pongámosle imágenes, sonidos , emociones a aquello que queremos lograr. De esa forma, nuestro cerebro  pensará que ya lo está viviendo (no distingue entre lo que es real y lo que es imaginado) y se orientará a conseguirlo. Aunque parezca una broma, hoy no es 28 de diciembre ni día de los Santos Inocentes,  realmente funcionamos así. El cerebro tiende a repetir las mismas cosas, de esa forma se siente más seguro y gasta menos energía; somos “animales de costumbres”.  Si imaginamos  lo más vívidamente posible aquello que deseamos y nos vemos a nosotros mismos consiguiendo ese logro, nuestro cerebro se enfocará en ello.

Así que, ten cuidado: “Tus sueños pueden hacerse realidad si tienes la valentía de perseguirlos” (otra de Walt Disney).

Desde aquí y para el 2018 os deseo maravillosos sueños que se conviertan en maravillosas creaciones.

 

PD. La última canción de 2017: “Realidad o sueño” de Jarabe de Palo

https://youtu.be/_4v0aN5-ICw

 

 A TODOS LOS QUE HABÉIS FORMADO PARTE DE MI VIDA ESTE AÑO, GRACIAS Y FELIZ 2018

GRACIAS A LA VIDA (II)

GRACIAS A LA VIDA (II)

 

“De bien nacido es ser agradecido”. ¿Os suena este dicho? A mí mucho y, de hecho, es uno de los que me escucho a mí misma decir con frecuencia.

Este es el 2º post que escribo sobre agradecimiento y gratitud. Soy de las personas convencidas de que hay palabras que pueden cambiar el mundo y “GRACIAS” es una de ellas.

“La gratitud no es solo la más grande de las virtudes,

sino la madre de todas las demás.”

—Cicerón

 

Iniciamos diciembre, el último mes del año. Y empezamos a poner nuestra vista en 2018, en nuestros deseos, objetivos y metas  para el próximo año. Pero, ¿qué pasaría si  damos las gracias y nos sentimos realmente agradecidos por todo lo que 2017 nos ha regalado?

Diferentes estudios nos muestran que AGRADECER proporciona felicidad, aumenta la vitalidad, la empatía y la resistencia y mejora la salud. La neurociencia  es  cada vez más capaz de explicar los cambios que la GRATITUD  produce en nuestro cerebro.

Pensad por un momento en qué cosas os fijáis más a lo largo del día, ¿en las negativas o en las positivas?. Si lleváramos un registro, sin duda, ganarían las primeras.

El cerebro está diseñado para sobrevivir y nos fijamos más en todo aquello que podamos considerar como un peligro o una amenaza, en las cosas negativas. Estas señales hacen que  se active el sistema nervioso simpático y nuestro cuerpo se prepare para poder reaccionar.

Pero la buena noticia es que esto se puede cambiar y el cerebro se puede entrenar, empezando a poner más atención en las cosas “buenas” de la vida con un sentimiento de gratitud sincero.

Para un momento de leer y sonríe.

…….

¿Qué se te ha pasado por la cabeza? ¿Que has recordado que te ha hecho sonreír? Probablemente ese sea un buen motivo para agradecer.

Quizá te has acordado de la sonrisa de tu hij@, o de los paseos por el parque, o la última cena que tuviste con tus amigos, o de que te gusta tu profesión a pesar de las dificultades, ….. ¡¡Hay tantas cosas por las que sentirse agradecido!!

Más de uno podrá estar diciendo, “ya, eso muy fácil de decir, pero mira lo que me ha pasado: he perdido mi trabajo,  me rompí una pierna…”

Aquellas situaciones o cosas que  no nos hacen sentirnos bien  desencadenan emociones que mal llamamos “negativas” (miedo,  enfado, tristeza) pero que, realmente, tienen una intención positiva y nos avisan o nos intentan proteger de algo (aunque a veces nos cueste ver qué es ese algo). Quizás, también por eso podíamos agradecer.

¿Tuviste ganas de  comerte a tu hijo y ahora te arrepientes  de no haberlo hecho?:  agradece la oportunidad que has tenido de cultivar la paciencia 😉

“Solo hay dos formas de vivir la vida:

una, es pensando que nada es un milagro

y la otra, es creer que todo lo es.”

— Albert Einstein

 

Hay muchas formas de poner EL SER Y SENTIRSE AGRADECIDO en práctica. Aquí os dejo algunas:

  • Al desapertar, da las gracias por el nuevo día: esto ya te predispone a una actitud más positiva.
  • Diario de gratitud: Coge un cuaderno bonito y por la noche apunta al menos 5 cosas por las que te sientas agradecido de ese día.
  • Decora una caja a tu gusto y cada día introduce en ella alguna nota de agradecimiento.. Cada “x” tiempo puedes sacarlas y leerlas (probablemente te darás cuenta de lo afortunad@ que eres).
  • Escribe una carta de agradecimiento a esa persona que ha influido positivamente en ti y crees la merece.
  • Cuando salgas a la calle, pon atención a lo que te rodea, quizás ese árbol con hojas otoñales, las nubes que anuncian lluvia (¡ojalá!), o ese edificio en el que nunca te habías fijado.
  • Agradece las cosas sencillas a las personas que están contigo. A veces, un gesto es un “gracias de corazón”.

 

GRACIAS A LA VIDA y GRACIAS A LOS QUE FORMAIS PARTE DE LA MIA

(todos de modo más o menos directo formamos parte de la vida de los demás)

 

PD: Gracias a la vida  por Alberto Cortez

https://youtu.be/PJY3fq-mBbQ

Yo contigo, tú conmigo

Yo contigo, tú conmigo

 

 

Hoy quiero retomar el concepto de SALUD, con sus tres vertientes: física, emocional y social.

En posts previos había hablado sobre las dos primeras: la salud física y algunos de los hábitos saludables como alimentación y actividad física y la salud emocional y cómo las creencias y  los valores influyen en ella;  pero aún no lo había hecho sobre la parte social de la salud.

Se considera que hay  diferentes determinantes sociales de la salud: políticos, económicos, sistema sanitario y acceso al mismo, ambientales etc

Hoy me voy a referir en concreto a otro, nuestras relaciones sociales.

Y vamos a ver lo que la neurociencia (¡upsss!) nos dice sobre ello.  Algunas cosas que me parecen  curiosas y que quiero compartir con vosotros.

Supongo que os habréis dado cuenta que pertenecemos a diferentes grupos (pareja, familia, amigos, vecinos, profesionales…), vivimos en sociedad,  y nuestro cerebro es un “cerebro social”.

Nuestro cerebro se relaciona con otros cerebros y esa interacción hace que estén continuamente cambiando.

Nuestras relaciones e interacciones con otras personas favorecen nuestra adaptación al entorno en que vivimos y nuestro aprendizaje.

Cuando estudiaba medicina y pediatría, hace ya unos cuantos años, se consideraba que el cerebro se desarrollaba en los primeros cinco años de vida. Posteriormente se vio cómo el cerebro del adolescente era un  cerebro “distinto”, ni de niño ni de adulto. Más recientemente se está comprobando como nuestro cerebro tiene la capacidad de cambio a lo largo de toda (sí, toda) nuestra vida, es lo que se llama neuroplasticidad. Es cierto que ésta es mucho mayor en niños y jóvenes, pero también es cierto que las personas mayores mantienen una cierta neuroplasticidad cerebral.

En estudios realizados en el s. XX se vio como niños que vivían en orfanatos, a los que se les proporcionaba alimento pero apenas había contacto físico y menos emocional, tenían déficit en su crecimiento y desarrollo tanto físico como intelectual. Por el contrario , en la actualidad se ve como personas de la llamada tercera edad, que mantienen relaciones sociales, son capaces de aprender cosas nuevas.

Las relaciones que consideramos “positivas” hacen que se generen en nuestro cerebro sustancias asociadas al placer, la alegría, la felicidad  como la dopamina (llamada hormona de la felicidad, es una sustancia relacionada con los centros de placer del cerebro, nos dice “esto mola” y nos refuerza o nos motiva para repetirlo), la serotonina (relacionada con el buen humor), la oxitocina  (relacionada con el establecimiento de relaciones sociales,  empatía, la confianza y la generosidad) y las endorfinas (que bloquean los centros del dolor)

Y, sin embargo, en personas aisladas socialmente, se activan centros de dolor (similares a los del dolor físico), aparece más ansiedad, depresión e incluso algunas formas de demencia.

Así que, vamos a generar alegría, placer y felicidad,  fomentando y cuidando nuestras relaciones sociales: pareja,  familia,  amigos…  y conociendo personas y generando nuevas relaciones.

Recuerda: alimentación, actividad física, descanso,adecuada gestión de las emociones y relaciones positivas = SALUD

Ahora, llama, escribe una carta, mándale un email o un WhatsApp a esa persona que tienes pendiente en tu corazón, activa esa relación; queda con los amigos  a los que hace tiempo que no ves o  planea una cena especial con tu pareja; conoce personas nuevas.

Ternura, cariño, amig@, abrazo, sonrisa, risas con carcajada, alegría, empatía, alianza, contribuir, cooperar, compartir, aprender…. seres sociales.

 

PD: Gracias a todos los que formáis parte de mis relaciones, de mi vida.

La canción de hoy: ” Yo contigo, tú conmigo”. (Morat y Alvaro Soler)

https://youtu.be/3SC0Ze4ta9o

 

No tengo miedo

No tengo miedo

 

Nos vamos acercando a Halloween, a escaparates con calabazas, brujas, arañas, fantasmas, vampiros, tumbas…y a las historias de miedo.

A mí particularmente nunca me han gustado demasiado, ni las pelis ni las historias de terror. Prefiero el suspense, la acción o la comedia romántica 😉

Aunque pensándolo bien, creo que todos tenemos nuestras propias historias de miedo.

O mejor dicho, todos tenemos nuestras propias historias de valentía.

No sé si sabéis que para ser valiente hay que tener miedo. Y hay que enfrentarse cara a cara con él, no hay que esconderlo, taparlo o tratar de evitarlo. Hay que aceptarlo. Y cuando lo haces y te sabes vulnerable, entonces, el miedo pierde fuerza y aparece la valentía.

Nelson Mandela decía “El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino el que lo conquista”.

En mi vida he sentido miedo muchas veces, pero hay 2 que me han marcado especialmente.

La 1ª fue la muerte de Virgi, de mi suegra, tras una emfermedad muy dura como es la ELA. Siendo médico, parece que tuviera que estar acostumbrada a ver morir, pero no era así. En mis años de formación y en los más de veinte que llevo trabajando, apenas habré presenciado dos. Además parece que hoy en día, en nuestra sociedad, hay que esconder la muerte, cuando realmente es algo tan natural como cierto.

Esa noche, cuando nos avisaron, tuve miedo. Iba a acompañar a mi marido y ni siquiera sabía si yo misma iba a ser capaz de pasar esa experiencia..

Pero todo cambió cuando llegamos. De repente comprendí que se trataba de estar ahí a su lado, de coger su  mano, de una caricia…de hacerla sentir que no estaba sola.

Alguien me dijo que las cosas se hacen desde el miedo o desde el amor.

Esa noche yo aprendí una gran lección. Gracias Virgi, porque tú me la diste.

La 2ª fue en verano, el último día de la certificación “Coaching x valores”.  De forma voluntaria podías realizar una técnica de alto impacto que consistía en romper una flecha de madera colocada en tu cuello. Allá fui yo y dije que la hacía, pero a medida que iban pasando los compañeros empezé a tener un miedo terrible. No sabría decir  a qué. Me quedé la última y , al final, me levanté. Me colocaron la flecha y no podéis imaginar como me temblaba todo el cuerpo, de la cabeza a los pies. Realmente tenía muuuucho miedo. Esa flecha suponía mi miedo a fracasar, a no ser capaz de llevar adelante mi proyecto, a no estar a la altura (aunque creo que en el fondo había otros miedos).

Tenía un miedo atroz a romper esa flecha que simbolizaba  a su vez otros miedos.Pero …  ¡¡¡¡Lo hice!!!!

Y, de verdad, que algo en mí cambió. Desde mi vulnerabilidad, me quiero más y me siento más valiente.

Ya no me da miedo el miedo a….

Ahora cuando aparece, lo miro, sé que está por ahí paseando, lo acepto y  lo dejo  estar. Al fin y al cabo, solo intenta protegerme.

 

Y tú ¿a qué tienes miedo?

Te invito a que le des la vuelta y observes eso mismo desde el Amor (y no me refiero al amor pasteloso).  

Seguramente ya no dará tanto miedo.

 

Os deseo muchos miedos y feliz Halloween!!

 

PD: os dejo el vídeo de cómo rompí la flecha

 

PD.  hoy me despido con canción terroríficaaa…

https://youtu.be/AkwWeGTLmhQ

 

 

Color esperanza, el árbol de la vida

Color esperanza, el árbol de la vida

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Llevo varias semanas que no para de venirse a mi cabeza el árbol de la vida.
Es curioso porque este verano, lo que iban vendiendo en las playas y que estaba muy solicitado, era precisamente las mantas con el dibujo del árbol de la vida. y de hecho yo compré uno de ellas.
En una de mis sesiones, mi tutora-coach Celia, me enseñó esa práctica y ayer la estuvo repasando:
Se trata de dibujar un árbol con sus raíces, su tronco y la copa con sus frutos.
En diferentes culturas y religiones , el árbol tiene un significado e importancia fundamentales.
Representa nuestra vida, desde nuestros orígenes hasta nuestros logros; lo que une la tierra con el cielo, lo más terrenal, corporal con lo espiritual.

Aunque la lectura del árbol de la vida puede variar, os pongo mi versión_
– Las raíces son aquellas cosas importantes para ti, que te nutren y, a la vez, te sujetan a la tierra. Habrá raíces más delgadas, otras más gruesas, unas con pocas y otras con muchas ramificaciones.
– El tronco son tus habilidades, capacidades, tus fortalezas que te ayudan en tu camino de la vida a lograr tus objetivos.
– Las ramas son los objetivos, las metas que nos marcamos
– Sus frutos representan tus logros, aquellos objetivos cumplidos,
realizados.
Algunos incluyen flores (como las cosas bonitas que tú das, que aportas), pajaritos (personas importantes en tu vida), parásitos (lo que quisieras eliminar), incluso tormentas (aquellas cosas que nos azotan en la vida, que nos mueven, nos zarandean).

Es un ejercicio muy bonito de reflexión, para valorar todo lo bueno y positivo que tienes y además puede ser muy creativo.

Hoy una compañera, a la que considero amiga, y que es una persona por la que siento un profundo y verdadero Respeto (por sensata, por fuerte, y por positiva , entre otras muchas cualidades) está pasando un mal momento, tiene su árbol amenazado por una gran tormenta.
Si desde fuera yo pudiera pintar su Árbol ( y espero que me perdone el atrevimiento) tendría unas raíces frondosas, fuertes y gruesas y estarían muy sujetas a la tierra. Su tronco sería también fuerte, pero flexible; la tormenta, el viento lo puedo mover y zarandear, pero es muy difícil que lo quiebre. La copa es frondosa, llena de flores y frutos.
Las ramas, aunque tapadas por la copa, las flores y los frutos, las siento abundantes.
Y este Arbol sí está lleno de pajaritos, que se encuentran genial en él, que saben que es un sitio estupendo para posarse y cantar.
Así es como yo la veo.

Desde aquí un abrazo-achuchón, de esos largos, apretaos.

PD.  la canción de hoy va especialmente dedicada : “COLOR ESPERANZA”

https://youtu.be/Nb1VOQRs-Vs

ROSA DE LOS VIENTOS

ROSA DE LOS VIENTOS

Ya estamos de vuelta , casi tocando el  otoño y, como prometí, hoy toca la 2º parte de los Valores.

Aquí me tenéis intentando recuperar, después de la reincorporación al trabajo (con incertidumbre sobre la temporada que empieza), la vuelta al cole (libros, uniformes, horarios de irse a la cama…) uno de mis cinco valores fundamentales, la Calma.

Como ya conté, hace un año no me sentía demasiado bien, esas arañas picoteando eran bastante

el valor de los valores

desagradables y tenía una desazón, una intranquilidad por dentro que me llevaban al enfado  frecuente con  las personas de mi alrededor.

Cuando descubrí cuales eran mis valores fundamentales (a través de un sencillo juego de cartas llamado “El valor de los Valores”) entendí mucho de lo que estaba ocurriendo en casa, en el trabajo… Estaba dejándome llevar por el contravalor de la ira, el enfado y no estaba honrando para nada mi valor de la Calma/Tranquilidad interior.  A partir de ese momento, pude poner foco en cómo honrar ese valor y os aseguro que las cosas han cambiado; o mejor dicho, las cosas son las que son, pero yo sí he cambiado la forma de percibirlas y las conductas asociadas.

Es por esto, porque a mí me hizo darme cuenta de lo que  realmente era importante para mi y desde ahí tener más opciones y tomar decisiones, por lo que quiero compartirlo contigo.

Seguramente alguna vez  ya te has planteado “¿Qué es importante en mi vida?” “¿Mi familia, mi trabajo, los amigos, ser coherente y honesto, la diversión…?”. Si no los has hecho te invito a que te hagas esas preguntas.

En la certificación “Coaching x valores” nos daban un ejemplo que me parecía muy gráfico de lo que es un Valor  y, espero que con el permiso de Laura y David (gracias), os lo voy a contar: imaginemos una carpeta del ordenador a la que le damos un nombre, por ej. amistad. Mientras que la carpeta está vacía de contenido, la palabra amistad es solo eso, una palabra. Cuando empezamos a meter archivos en esa carpeta (experiencias, creencias….), esa carpeta llamada “amistad” empieza a tener un significado para nosotros. Y cada carpeta llamada “amistad” será diferente, especial y particular según la información, los archivos que cada uno de nosotros haya metido en ella.

Esas palabras a las que hemos dado nuestro significado, que dirigen y se convierten en guías de nuestras conductas, de nuestros esfuerzos para alcanzar lo que consideramos bueno o que nos hace sentir bien, esas palabras son nuestros valores.

Es verdad que cada uno de nosotros tiene una serie de valores, entre 15-20, que permanecen más o menos estables a lo largo de la vida; pero también es cierto que no siempre ocupan el mismo lugar dentro de nuestras  prioridades. Ej.si uno de tus valores es la familia, es probable que cuando tienes hijos o a lo mejor cuando tus padres son mayores, el valor Familia ocupe uno de los primeros puestos en tu escala de valores. Y, sin embargo en otros momentos de tu vida, aún siendo importante, no es el primero.

Con esto, lo que quiero decir es que los valores y, sobre todo la escala o prioridad de esos valores, pueden cambiar a lo largo  de nuestra vida. Y esto también supone, al menos para mí, un cierto alivio ya que no son algo inamovibles (no te conviertes en una mala madre o en una egoísta, por el hecho de que tus hijos o tu familia no ocupen el top ten  de tu escala de valores el 100% del tiempo). Además, incluso esa jerarquía puede ser algo diferente según el entorno (ej. en el hogar pueden prevalecer unos y en el trabajo otros).

Si ya tienes tus 5 valores fundamentales identificados (si tienes dificultad puedes pedir ayuda aun coach), pregúntate:

¿De qué formas honro mi valor de….?  Intenta escribir al menos 3

¿De qué modos considero que otra persona honra mi valor de….?  Describe al menos 3 comportamientos

Hay que dedicarle un tiempito, pero merece la pena, puede resultar  muy esclarecedor.

 

PD: La rosa de los vientos consiste en un círculo donde hay marcados los 32 rumbos en que se suele dividir la circunferencia del horizonte. 1º se divide en 4 cuadrantes que señalan norte, sur , este , oeste. Estos se subdividen a su vez y así sucesivamente y marcan el rumbo de los vientos.

De alguna forma los valores marcan o guían el rumbo de nuestro vida.

Aquí os dejo la canción de hoy:  ROSA DE LOS VIENTOS (Mago de Oz)

https://youtu.be/0m1T2k1e_eM

El regalo más grande

El regalo más grande

Muchos de nosotros estamos ya terminando las vacaciones. Ahora se nos pone delante el inicio del nuevo curso y, de igual manera que con el Año Nuevo,  todas las editoriales de colecciones (libros, coches, costura….) sacan sus productos y nosotros nos planteamos todos los nuevos propósitos, todos los “ahora sí que sí, esta vez lo hago”, “voy a empezar a hacer esto o … aquello”. Qué bien nos sentimos solo pensándolo y diciéndonoslo a nosotros mismos y a nuestra círculo!!.

Luego pasa septiembre, y octubre y noviembre, y …¿dónde se quedaron esas colecciones y nuestras buenas intenciones? Y entonces nos sentimos ¡fatal!.

Algo parecido ocurre con nuestros VALORES..

De boquilla, los que decimos , los valores enunciados, qué bien suenan ¿verdad?.  Pero ¿qué pasa cuando el tiempo transcurre y solo son eso, de boquilla?. Pues simplemente que esa sensación de bienestar dura un tiempo,  y luego viene el bajonazo, el malestar, el no sentirse bien por dentro (yo veía y sentía arañas negras y peludas, picoteándome por dentro, y no era dolor que me producían, era una sensación muy , muy desagradable)

¿ Y por qué ocurre eso? Porque no son valores vividos.

Cuando nuestros valores enunciados y nuestros valores vividos no están alineados, no nos sentimos bien, a veces nos frustramos y no sabemos la causa.

Cuando hablaba de salud en otra entrada, hablaba de sus  3 diferentes vertientes complementarias entre sí: física, mental/emocional y social.

Cuando nos planteamos algún objetivo de salud (comer saludable, hacer más ejercicio, dejar de fumar, perder peso…) nos surgen con frecuencia resistencias que, en muchas ocasiones nos impiden alcanzar ese objetivo.

Las creencias (que veíamos en el post anterior) tienen mucho que ver en esto.

Los valores, o mejor dicho la alineación de los valores enunciados y los valores vividos, en positivo o negativo, también tiene un papel fundamental en la consecución de nuestro objetivo, ya que los valores que tenemos en un determinado momento van a guiar nuestras acciones, nuestras conductas.

Si  realmente vivimos nuestros valores,  nos sentiremos física, emocional e incluso socialmente bien y nuestros objetivos en cualquier ámbito de nuestra vida, incluida la salud, serán más fácilmente alcanzables.

Ganaremos por tanto en salud!!

 

PD.. Aún no os he contado qué son los Valores. Habrá parte II.

el valor de los valores

Hace poco más de un mes, realicé la Certificación en Coaching x valores. En ella, con un sencillo juego de cartas “El valor de los valores”, conocí y aprendí una gran  y potente herramienta para conocer nuestros valores individuales, de pareja, de la familia…(incluso a nivel de empresa y equipos)

 

 

 

 

PD. Como siempre hasta ahora, aquí os dejo la canción que da título a

esta entrada.