Categoría: coaching

Yo contigo, tú conmigo

Yo contigo, tú conmigo

 

 

Hoy quiero retomar el concepto de SALUD, con sus tres vertientes: física, emocional y social.

En posts previos había hablado sobre las dos primeras: la salud física y algunos de los hábitos saludables como alimentación y actividad física y la salud emocional y cómo las creencias y  los valores influyen en ella;  pero aún no lo había hecho sobre la parte social de la salud.

Se considera que hay  diferentes determinantes sociales de la salud: políticos, económicos, sistema sanitario y acceso al mismo, ambientales etc

Hoy me voy a referir en concreto a otro, nuestras relaciones sociales.

Y vamos a ver lo que la neurociencia (¡upsss!) nos dice sobre ello.  Algunas cosas que me parecen  curiosas y que quiero compartir con vosotros.

Supongo que os habréis dado cuenta que pertenecemos a diferentes grupos (pareja, familia, amigos, vecinos, profesionales…), vivimos en sociedad,  y nuestro cerebro es un “cerebro social”.

Nuestro cerebro se relaciona con otros cerebros y esa interacción hace que estén continuamente cambiando.

Nuestras relaciones e interacciones con otras personas favorecen nuestra adaptación al entorno en que vivimos y nuestro aprendizaje.

Cuando estudiaba medicina y pediatría, hace ya unos cuantos años, se consideraba que el cerebro se desarrollaba en los primeros cinco años de vida. Posteriormente se vio cómo el cerebro del adolescente era un  cerebro “distinto”, ni de niño ni de adulto. Más recientemente se está comprobando como nuestro cerebro tiene la capacidad de cambio a lo largo de toda (sí, toda) nuestra vida, es lo que se llama neuroplasticidad. Es cierto que ésta es mucho mayor en niños y jóvenes, pero también es cierto que las personas mayores mantienen una cierta neuroplasticidad cerebral.

En estudios realizados en el s. XX se vio como niños que vivían en orfanatos, a los que se les proporcionaba alimento pero apenas había contacto físico y menos emocional, tenían déficit en su crecimiento y desarrollo tanto físico como intelectual. Por el contrario , en la actualidad se ve como personas de la llamada tercera edad, que mantienen relaciones sociales, son capaces de aprender cosas nuevas.

Las relaciones que consideramos “positivas” hacen que se generen en nuestro cerebro sustancias asociadas al placer, la alegría, la felicidad  como la dopamina (llamada hormona de la felicidad, es una sustancia relacionada con los centros de placer del cerebro, nos dice “esto mola” y nos refuerza o nos motiva para repetirlo), la serotonina (relacionada con el buen humor), la oxitocina  (relacionada con el establecimiento de relaciones sociales,  empatía, la confianza y la generosidad) y las endorfinas (que bloquean los centros del dolor)

Y, sin embargo, en personas aisladas socialmente, se activan centros de dolor (similares a los del dolor físico), aparece más ansiedad, depresión e incluso algunas formas de demencia.

Así que, vamos a generar alegría, placer y felicidad,  fomentando y cuidando nuestras relaciones sociales: pareja,  familia,  amigos…  y conociendo personas y generando nuevas relaciones.

Recuerda: alimentación, actividad física, descanso,adecuada gestión de las emociones y relaciones positivas = SALUD

Ahora, llama, escribe una carta, mándale un email o un WhatsApp a esa persona que tienes pendiente en tu corazón, activa esa relación; queda con los amigos  a los que hace tiempo que no ves o  planea una cena especial con tu pareja; conoce personas nuevas.

Ternura, cariño, amig@, abrazo, sonrisa, risas con carcajada, alegría, empatía, alianza, contribuir, cooperar, compartir, aprender…. seres sociales.

 

PD: Gracias a todos los que formáis parte de mis relaciones, de mi vida.

La canción de hoy: ” Yo contigo, tú conmigo”. (Morat y Alvaro Soler)

https://youtu.be/3SC0Ze4ta9o

 

No tengo miedo

No tengo miedo

 

Nos vamos acercando a Halloween, a escaparates con calabazas, brujas, arañas, fantasmas, vampiros, tumbas…y a las historias de miedo.

A mí particularmente nunca me han gustado demasiado, ni las pelis ni las historias de terror. Prefiero el suspense, la acción o la comedia romántica 😉

Aunque pensándolo bien, creo que todos tenemos nuestras propias historias de miedo.

O mejor dicho, todos tenemos nuestras propias historias de valentía.

No sé si sabéis que para ser valiente hay que tener miedo. Y hay que enfrentarse cara a cara con él, no hay que esconderlo, taparlo o tratar de evitarlo. Hay que aceptarlo. Y cuando lo haces y te sabes vulnerable, entonces, el miedo pierde fuerza y aparece la valentía.

Nelson Mandela decía “El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino el que lo conquista”.

En mi vida he sentido miedo muchas veces, pero hay 2 que me han marcado especialmente.

La 1ª fue la muerte de Virgi, de mi suegra, tras una emfermedad muy dura como es la ELA. Siendo médico, parece que tuviera que estar acostumbrada a ver morir, pero no era así. En mis años de formación y en los más de veinte que llevo trabajando, apenas habré presenciado dos. Además parece que hoy en día, en nuestra sociedad, hay que esconder la muerte, cuando realmente es algo tan natural como cierto.

Esa noche, cuando nos avisaron, tuve miedo. Iba a acompañar a mi marido y ni siquiera sabía si yo misma iba a ser capaz de pasar esa experiencia..

Pero todo cambió cuando llegamos. De repente comprendí que se trataba de estar ahí a su lado, de coger su  mano, de una caricia…de hacerla sentir que no estaba sola.

Alguien me dijo que las cosas se hacen desde el miedo o desde el amor.

Esa noche yo aprendí una gran lección. Gracias Virgi, porque tú me la diste.

La 2ª fue en verano, el último día de la certificación “Coaching x valores”.  De forma voluntaria podías realizar una técnica de alto impacto que consistía en romper una flecha de madera colocada en tu cuello. Allá fui yo y dije que la hacía, pero a medida que iban pasando los compañeros empezé a tener un miedo terrible. No sabría decir  a qué. Me quedé la última y , al final, me levanté. Me colocaron la flecha y no podéis imaginar como me temblaba todo el cuerpo, de la cabeza a los pies. Realmente tenía muuuucho miedo. Esa flecha suponía mi miedo a fracasar, a no ser capaz de llevar adelante mi proyecto, a no estar a la altura (aunque creo que en el fondo había otros miedos).

Tenía un miedo atroz a romper esa flecha que simbolizaba  a su vez otros miedos.Pero …  ¡¡¡¡Lo hice!!!!

Y, de verdad, que algo en mí cambió. Desde mi vulnerabilidad, me quiero más y me siento más valiente.

Ya no me da miedo el miedo a….

Ahora cuando aparece, lo miro, sé que está por ahí paseando, lo acepto y  lo dejo  estar. Al fin y al cabo, solo intenta protegerme.

 

Y tú ¿a qué tienes miedo?

Te invito a que le des la vuelta y observes eso mismo desde el Amor (y no me refiero al amor pasteloso).  

Seguramente ya no dará tanto miedo.

 

Os deseo muchos miedos y feliz Halloween!!

 

PD: os dejo el vídeo de cómo rompí la flecha

 

PD.  hoy me despido con canción terroríficaaa…

https://youtu.be/AkwWeGTLmhQ

 

 

Color esperanza, el árbol de la vida

Color esperanza, el árbol de la vida

Icons by http://dryicons.com

 

Llevo varias semanas que no para de venirse a mi cabeza el árbol de la vida.
Es curioso porque este verano, lo que iban vendiendo en las playas y que estaba muy solicitado, era precisamente las mantas con el dibujo del árbol de la vida. y de hecho yo compré uno de ellas.
En una de mis sesiones, mi tutora-coach Celia, me enseñó esa práctica y ayer la estuvo repasando:
Se trata de dibujar un árbol con sus raíces, su tronco y la copa con sus frutos.
En diferentes culturas y religiones , el árbol tiene un significado e importancia fundamentales.
Representa nuestra vida, desde nuestros orígenes hasta nuestros logros; lo que une la tierra con el cielo, lo más terrenal, corporal con lo espiritual.

Aunque la lectura del árbol de la vida puede variar, os pongo mi versión_
– Las raíces son aquellas cosas importantes para ti, que te nutren y, a la vez, te sujetan a la tierra. Habrá raíces más delgadas, otras más gruesas, unas con pocas y otras con muchas ramificaciones.
– El tronco son tus habilidades, capacidades, tus fortalezas que te ayudan en tu camino de la vida a lograr tus objetivos.
– Las ramas son los objetivos, las metas que nos marcamos
– Sus frutos representan tus logros, aquellos objetivos cumplidos,
realizados.
Algunos incluyen flores (como las cosas bonitas que tú das, que aportas), pajaritos (personas importantes en tu vida), parásitos (lo que quisieras eliminar), incluso tormentas (aquellas cosas que nos azotan en la vida, que nos mueven, nos zarandean).

Es un ejercicio muy bonito de reflexión, para valorar todo lo bueno y positivo que tienes y además puede ser muy creativo.

Hoy una compañera, a la que considero amiga, y que es una persona por la que siento un profundo y verdadero Respeto (por sensata, por fuerte, y por positiva , entre otras muchas cualidades) está pasando un mal momento, tiene su árbol amenazado por una gran tormenta.
Si desde fuera yo pudiera pintar su Árbol ( y espero que me perdone el atrevimiento) tendría unas raíces frondosas, fuertes y gruesas y estarían muy sujetas a la tierra. Su tronco sería también fuerte, pero flexible; la tormenta, el viento lo puedo mover y zarandear, pero es muy difícil que lo quiebre. La copa es frondosa, llena de flores y frutos.
Las ramas, aunque tapadas por la copa, las flores y los frutos, las siento abundantes.
Y este Arbol sí está lleno de pajaritos, que se encuentran genial en él, que saben que es un sitio estupendo para posarse y cantar.
Así es como yo la veo.

Desde aquí un abrazo-achuchón, de esos largos, apretaos.

PD.  la canción de hoy va especialmente dedicada : “COLOR ESPERANZA”

https://youtu.be/Nb1VOQRs-Vs

ROSA DE LOS VIENTOS

ROSA DE LOS VIENTOS

Ya estamos de vuelta , casi tocando el  otoño y, como prometí, hoy toca la 2º parte de los Valores.

Aquí me tenéis intentando recuperar, después de la reincorporación al trabajo (con incertidumbre sobre la temporada que empieza), la vuelta al cole (libros, uniformes, horarios de irse a la cama…) uno de mis cinco valores fundamentales, la Calma.

Como ya conté, hace un año no me sentía demasiado bien, esas arañas picoteando eran bastante

el valor de los valores

desagradables y tenía una desazón, una intranquilidad por dentro que me llevaban al enfado  frecuente con  las personas de mi alrededor.

Cuando descubrí cuales eran mis valores fundamentales (a través de un sencillo juego de cartas llamado “El valor de los Valores”) entendí mucho de lo que estaba ocurriendo en casa, en el trabajo… Estaba dejándome llevar por el contravalor de la ira, el enfado y no estaba honrando para nada mi valor de la Calma/Tranquilidad interior.  A partir de ese momento, pude poner foco en cómo honrar ese valor y os aseguro que las cosas han cambiado; o mejor dicho, las cosas son las que son, pero yo sí he cambiado la forma de percibirlas y las conductas asociadas.

Es por esto, porque a mí me hizo darme cuenta de lo que  realmente era importante para mi y desde ahí tener más opciones y tomar decisiones, por lo que quiero compartirlo contigo.

Seguramente alguna vez  ya te has planteado “¿Qué es importante en mi vida?” “¿Mi familia, mi trabajo, los amigos, ser coherente y honesto, la diversión…?”. Si no los has hecho te invito a que te hagas esas preguntas.

En la certificación “Coaching x valores” nos daban un ejemplo que me parecía muy gráfico de lo que es un Valor  y, espero que con el permiso de Laura y David (gracias), os lo voy a contar: imaginemos una carpeta del ordenador a la que le damos un nombre, por ej. amistad. Mientras que la carpeta está vacía de contenido, la palabra amistad es solo eso, una palabra. Cuando empezamos a meter archivos en esa carpeta (experiencias, creencias….), esa carpeta llamada “amistad” empieza a tener un significado para nosotros. Y cada carpeta llamada “amistad” será diferente, especial y particular según la información, los archivos que cada uno de nosotros haya metido en ella.

Esas palabras a las que hemos dado nuestro significado, que dirigen y se convierten en guías de nuestras conductas, de nuestros esfuerzos para alcanzar lo que consideramos bueno o que nos hace sentir bien, esas palabras son nuestros valores.

Es verdad que cada uno de nosotros tiene una serie de valores, entre 15-20, que permanecen más o menos estables a lo largo de la vida; pero también es cierto que no siempre ocupan el mismo lugar dentro de nuestras  prioridades. Ej.si uno de tus valores es la familia, es probable que cuando tienes hijos o a lo mejor cuando tus padres son mayores, el valor Familia ocupe uno de los primeros puestos en tu escala de valores. Y, sin embargo en otros momentos de tu vida, aún siendo importante, no es el primero.

Con esto, lo que quiero decir es que los valores y, sobre todo la escala o prioridad de esos valores, pueden cambiar a lo largo  de nuestra vida. Y esto también supone, al menos para mí, un cierto alivio ya que no son algo inamovibles (no te conviertes en una mala madre o en una egoísta, por el hecho de que tus hijos o tu familia no ocupen el top ten  de tu escala de valores el 100% del tiempo). Además, incluso esa jerarquía puede ser algo diferente según el entorno (ej. en el hogar pueden prevalecer unos y en el trabajo otros).

Si ya tienes tus 5 valores fundamentales identificados (si tienes dificultad puedes pedir ayuda aun coach), pregúntate:

¿De qué formas honro mi valor de….?  Intenta escribir al menos 3

¿De qué modos considero que otra persona honra mi valor de….?  Describe al menos 3 comportamientos

Hay que dedicarle un tiempito, pero merece la pena, puede resultar  muy esclarecedor.

 

PD: La rosa de los vientos consiste en un círculo donde hay marcados los 32 rumbos en que se suele dividir la circunferencia del horizonte. 1º se divide en 4 cuadrantes que señalan norte, sur , este , oeste. Estos se subdividen a su vez y así sucesivamente y marcan el rumbo de los vientos.

De alguna forma los valores marcan o guían el rumbo de nuestro vida.

Aquí os dejo la canción de hoy:  ROSA DE LOS VIENTOS (Mago de Oz)

https://youtu.be/0m1T2k1e_eM

El regalo más grande

El regalo más grande

Muchos de nosotros estamos ya terminando las vacaciones. Ahora se nos pone delante el inicio del nuevo curso y, de igual manera que con el Año Nuevo,  todas las editoriales de colecciones (libros, coches, costura….) sacan sus productos y nosotros nos planteamos todos los nuevos propósitos, todos los “ahora sí que sí, esta vez lo hago”, “voy a empezar a hacer esto o … aquello”. Qué bien nos sentimos solo pensándolo y diciéndonoslo a nosotros mismos y a nuestra círculo!!.

Luego pasa septiembre, y octubre y noviembre, y …¿dónde se quedaron esas colecciones y nuestras buenas intenciones? Y entonces nos sentimos ¡fatal!.

Algo parecido ocurre con nuestros VALORES..

De boquilla, los que decimos , los valores enunciados, qué bien suenan ¿verdad?.  Pero ¿qué pasa cuando el tiempo transcurre y solo son eso, de boquilla?. Pues simplemente que esa sensación de bienestar dura un tiempo,  y luego viene el bajonazo, el malestar, el no sentirse bien por dentro (yo veía y sentía arañas negras y peludas, picoteándome por dentro, y no era dolor que me producían, era una sensación muy , muy desagradable)

¿ Y por qué ocurre eso? Porque no son valores vividos.

Cuando nuestros valores enunciados y nuestros valores vividos no están alineados, no nos sentimos bien, a veces nos frustramos y no sabemos la causa.

Cuando hablaba de salud en otra entrada, hablaba de sus  3 diferentes vertientes complementarias entre sí: física, mental/emocional y social.

Cuando nos planteamos algún objetivo de salud (comer saludable, hacer más ejercicio, dejar de fumar, perder peso…) nos surgen con frecuencia resistencias que, en muchas ocasiones nos impiden alcanzar ese objetivo.

Las creencias (que veíamos en el post anterior) tienen mucho que ver en esto.

Los valores, o mejor dicho la alineación de los valores enunciados y los valores vividos, en positivo o negativo, también tiene un papel fundamental en la consecución de nuestro objetivo, ya que los valores que tenemos en un determinado momento van a guiar nuestras acciones, nuestras conductas.

Si  realmente vivimos nuestros valores,  nos sentiremos física, emocional e incluso socialmente bien y nuestros objetivos en cualquier ámbito de nuestra vida, incluida la salud, serán más fácilmente alcanzables.

Ganaremos por tanto en salud!!

 

PD.. Aún no os he contado qué son los Valores. Habrá parte II.

el valor de los valores

Hace poco más de un mes, realicé la Certificación en Coaching x valores. En ella, con un sencillo juego de cartas “El valor de los valores”, conocí y aprendí una gran  y potente herramienta para conocer nuestros valores individuales, de pareja, de la familia…(incluso a nivel de empresa y equipos)

 

 

 

 

PD. Como siempre hasta ahora, aquí os dejo la canción que da título a

esta entrada.

Malditos refranes

Malditos refranes

Con un poco de retraso por problemas de conexión ( es lo que tiene estar de vacaciones), hoy continuamos hablando de hábitos saludables.

Lo vamos a hacer desde una perspectiva un poco distinta, desde las creencias y los valores. Uf, vaya dos palabras!

Empezamos con las primeras, las creencias, y dejamos los valores para otro post para ellos solitos, que se lo merecen.

Las creencias son aquellos supuestos que damos por ciertos, aunque no tengamos demostración de que realmente lo sean , soportadas en experiencias pasadas vividas con alta intensidad emocional y de forma repetida y que, de alguna forma, guían nuestras acciones a lo largo de la vida.

Cuando nos ocurre algo, nuestro cerebro intenta responder a la pregunta  ¿esto es placer o dolor?. Para simplificar y ahorrar energía en situaciones futuras, recurre a generalizaciones o distorsiones  de esas experiencias pasadas y, de ahí, de manera inconsciente y como meras interpretaciones, surgen las creencias.

Cada uno de nosotros tenemos nuestras creencias sobre el trabajo, el tiempo, el dinero, la vida, la salud….

La mayoría de esas creencias nos vienen desde la infancia, las hemos adquirido a través de nuestros padres, de nuestra educación (esta es una de las razones por las que deberíamos ser muy cuidadosos con nuestras palabras y con nuestro lenguaje, en la educación de nuestros hijos). Otras las hemos ido incorporando de nuestra propia experiencia vital.

Hay creencias potenciadoras, que nos empoderan, que nos hacen avanzar, que nos ayudan a salir de nuestra zona de confort, a transformarnos en algo mejor.

Hay otras que, sin embargo, nos limitan, nos frenan y no nos permiten cambiar y, por tanto, avanzar.

Y más de uno podrá preguntarse qué tiene todo esto que ver con la salud y con los hábitos saludables. Muuuucho!!

Cuando alguna vez os habéis planteado realizar algún cambio de hábitos (la mayoría de nosotros probablemente lo hemos hecho), como puede ser dejar de fumar, comer más sano, practicar ejercicio….es muy probable que notárais algunas resistencias, algo que os frenaba en la consecución de vuestro objetivo. Pues ese algo, en muchas ocasiones, son nuestras creencias limitantes, “soy incapaz de dejar de fumar, ya he intentado todo y no puedo”, “me gusta comer y una dieta sana es sosa y aburrida”…

Incluso cuando esos nuevos hábitos forman parte de las recomendaciones médicas  de tratamiento de alguna enfermedad, ej. dieta adecuada y ejercicio en una diabetes, también ahí aparecen esas creencias, aún sabiendo que mantener los viejos hábitos no sea beneficioso para mi salud.

Afortunadamente, todos tenemos la capacidad de formar y cambiar creencias  en función de un objetivo o resultado deseado.

De ahí que desmontar esas creencias limitantes y adoptar otras potenciadoras es un paso importante en la adquisición de nuevos hábitos saludables,  ya que estamos actuando en un nivel más profundo y permite que los cambios que se produzcan sean más duraderos; y, en esto, un buen coach te puede acompañar y facilitar el proceso.

Si tienes algún objetivo de salud, y te está costando alcanzarlo, puedes hacerte preguntas como:

¿Qué cosas me están ayudando a alcanzar mi objetivo?

¿Qué me está impidiendo llegar a mi objetivo? ¿Qué me digo ?

¿Qué gano si lo consigo?, ¿ qué pierdo?

¿Qué persona/s  se pueden ver afectadas en positivo o negativo ? ¿De quien podría necesitar ayuda?

Escribe en un papel las respuestas. Es muy probable que descubras alguna de tus creencias.

 

PD. “Malditos refranes”, de Gabinete Caligari.

Los refranes, procedentes de la sabiduría popular, transmitidos a través de generaciones, son en muchas ocasiones creencias que hemos adoptado. ¿Potenciadoras?, ¿limitantes?  De todo hay

 

Salta !!!

Salta !!!

Hoy vamos a hablar de actividad y ejercicio físico.
Junto con la alimentación, constituyen otro de los hábitos saludables fundamentales.

Aunque la actividad física supone movimiento con gasto de energía, os propongo que paréis por un momento y os preguntéis ¿cuál y cuando ha sido la última actividad física que he realizado? ¿ cuánto tiempo dedico al día o a la semana en realizar actividad física?
Si realizas aproximadamente 150 minutos/semana, ¡enhorabuena!. Te animo a que continúes así, ya que tu salud se beneficia de ello.
Si no es tu caso ¿qué te limita? , ¿qué excusas te pones, tiempo, cansancio, dinero…?

Evolutivamente nuestro cerebro está programado para el movimiento ( comer, andar, hablar, respirar…) .
En el último siglo, la industrialización y el desarrollo de nuevas tecnologías, han conllevado la necesidad de esfuerzos menores en la realización de tareas y un mayor sedentarismo.
Diferentes estudios y la encuesta nacional de salud consideran que más del 30% de la población española no realiza el ejercicio físico suficiente para obtener beneficios sobre su salud.

Bien conocidos por todos son los beneficios físicos de la actividad física regular: mejora de la función cardiorrespiratoria, fortalece el sistema osteoaticular, regula el metabolismo y estimula el sistema inmunológico entre otros. Es un factor protector de enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y algunos tipos de cáncer.

Por otra parte, en las últimas décadas, la neurociencia está dando explicación a los efectos de la actividad física sobre el cerebro. Los griegos ya intuían esa relación, " mens sana in corpore sano".
Así, se ha comprobado cómo la actividad física favorece la neuroplasticidad del cerebro, la creación de nuevas conexiones neuronales (sinapsis) y con ello mejora el aprendizaje y la memoria. Además, la liberación de diferentes sustancias llamadas neurotransmisores (dopamina, endorfinas, ,seotonina….) hacen que aumenta nuestra sensación de bienestar y nuestra autoestima y eleva nuestro estado de ánimo y reduce la ansiedad, el estrés y estados depresivos.

También actúa a nivel social favoreciendo las relaciones sociales.

Por tanto, la actividad física proporciona beneficios en los 3 componentes de la salud, físico, mental y social.

Y ahora ¿ qué vas a hacer?.
Cuando nos planteamos comenzar algo nuevo, cambiar algún hábito, es importante encontrar un "¿para qué lo quiero hacer?". Quizá quieres mantener un peso adecuado o perder esos kilitos que te sobran, o quizá quieres encontrarte con más energía, o conocer gente nueva o compartir un rato con amigos …
Empieza poco a poco. Dar un primer paso, por pequeño que sea es mejor. No quieras batir un récord el primer día. Más importante y efectivo es ser regular. Así tu cerebro creará una red neuronal nueva.
Y ponlo en tu agenda, Haz un plan. El tener un objetivo claro y un plan de accción también te permitirá medir de alguna forma su cumplimiento.

ANDA, CORRE, SALTA, BAILA
¡MUÉVETE!

Salta (Tequila)

Con las manos en la masa

Con las manos en la masa

 

"¡Qué niño tan hermoso, qué rollos tiene en las piernas!" – dice la abuela con una sonrisa de oreja a oreja.

" El plato se deja vacío, es de mala educación no acabarlo todo".
" Con el hambre que pasan los niños de Africa y tú dejando comida en el plato".

¿Os suenan estás frases? ¿ Os recuerdan a alguna que oísteis de pequeños? ¿Os habéis escuchado alguna vez diciéndoselas a vuestros hijos?.
He de confesaros que yo contesto sí a todo.
¿Alguna vez os habéis planteado todas las creencias que tenemos acerca de la comida?
Muchas, muchas de ellas las venimos arrastrando desde nuestra más tierna infancia, como patrones incorporados a nuestro disco duro, hemos crecido con ellas y han ido pasando de generación en generación.
Ahora en el s. XXI, hemos incorporado otras procedentes entre cosas de la publicidad y el marketing ( cánones de belleza, dietas mágicas….)
El ritmo de vida actual, las prisas, la cultura de la inmediatez favorecida por las redes sociales, los horarios de trabajo que nos hacen pasar menos tiempo en familia y tener menos tiempo para cocinar… , han hecho que cambie nuestra relación con la comida.
Hace 1 ó 2 generaciones, el bebé gordito era el bebé sano, en un momento social de más escasez. Ahora ¿ cuántas personas conocéis que se pasan la vida haciendo dietas diferentes? , ¿ cuántos productos tipo light nos venden?.
Por otra parte, los productos más caros son precisamente los frescos, de temporada, lo que ha hecho que en período de crisis económica aumento el consumo de alimentos menos saludables pero más baratos.

Lo mismo que la salud , también lo que llamamos alimentación-nutrición tiene un componente físico, otro emocional y otro social.

En realidad, alimentación y nutrición son términos distintos que , a veces, podemos confundir.

Alimentación es la ingesta o aporte de alimentos. Es un acto consciente y voluntario. Y también educable y modificable.
Nutrición engloba los procesos de transformación de los alimentos que el organismo realiza para obtener los nutrientes que necesita para su adecuado funcionamiento. Es inconsciente e involuntario.
Por tanto, biológicamente, nos alimentamos para nutrirnos y que nuestro cuerpo funcione bien.
Los alimentos no serían buenos o malos, sino que depende de la cantidad y frecuencia con que se tomen para cubrir esas necesidades.

Entre la alimentación y las emociones existe un vínculo y, de hecho, algunos hablan del intestino como nuestro segundo cerebro.
Disfrutar, obtener placer de la comida con todos los sentidos ( colores,texturas, olores, sabores) y apagar el modo automático de comer.
Reconocer cuando tenemos hambre real y cuando se trata de hambre emocional ( ya hablaremos de ello más adelante), cuando nuestro cuerpo nos envía señales de que ya estamos saciados ( esto es realmente importante en la infancia, que los padres reconozcamos cuando el niño está saciado y no obligarles a comer más), la manera en que transcurre el momento de la comida, si lo hacemos solos o acompañados….

En España hemos compartido con otros países la Dieta Mediterránea, considerada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esta consiste no sólo en un determinado tipo de alimentos o forma de cocinarlos, sino también en una forma de relación social y comunicación, en el grupo o comunidad y donde la familia es, en este sentido, el núcleo principal.

Quizá un punto de inicio para aquel que quiera conseguir un cambio de hábitos de alimentación para sentirse más sano podría ser preguntarse: a día de hoy,  ¿qué como?, ¿ para qué lo como?, ¿ cómo lo como?

La buena noticia es que, igual que hemos aprendido y adquirido algunos patrones, tenemos la capacidad de desaprender los que no nos ayudan y adquirir otros más beneficiosos, más saludables, de alguna forma podemos resetear nuestro disco duro. Y en esto, el coaching, adquirir herramientas de inteligencia emocional y la PNL o programación neuroligüística nos pueden echar una gran mano.

 

 

 

 

Me siento bien

Me siento bien

Coincidiendo con el comienzo de la época vacacional (época teóricamente para muchos  de descanso, ocio, aire libre, comida sana…), voy a iniciar una serie de posts relacionados con la salud y los hábitos saludables, basados en un “Taller para Familias sobre Obesidad Infantil”, aunque dirigido a todo aquel que quiera ocuparse de su salud y bienestar y quiera decir,como la canción,”ME SIENTO BIEN”.

El concepto de salud ha ido cambiando a lo largo de la historia, muy en relación con factores culturales; desde las civilizaciones antiguas que consideraban la salud-enfermedad como algo mágico-divino, hasta la época actual, donde cada vez se le da más importancia a los factores sociales. Incluso en el s.XXI siguen existiendo diferentes conceptos de salud según  en qué parte del mundo vivas y a qué cultura pertenezcas.

medicina china
indígenas

 

Algunas lo perciben como desequilibrios de energías, otras como influídos por las fuerzas del cosmos o del Universo. Desde la antigüedad, la mayoría de ellas, de diferentes formas, distinguen entre cuerpo y alma-mente-espíritu y las abordan según sus creencias. De tal manera que lo que desde nuestra perspectiva occidental puede ser considerado enfermedad o salud, para otras culturas, en otros entornos, puede tener un significado muy distinto.

Todos hablamos de salud sin compartir una definición universal.

La OMs, en 1946, definió la salud como “el completo estado de bienestar físico, mental y social”. Aunque desde algunos foros la consideran una definición utópica, pretende dejar atrás el concepto de salud como simple ausencia de enfermedad, darle un enfoque más positivo y, por otra parte, integrar los componentes mental y social al puramente físico o corporal. De esta forma se reconoce también la influencia que el individuo y la sociedad tienen en la salud y su poder de modificarla, su capacidad de mejorarla.

Bien conocida es la importancia e influencia de los diferentes estilos de vida en el desarrollo de las enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión , algunos tipos de cáncer… y  en la calidad de vida de las personas.

Ser conscientes de qué y cómo comemos, nos movemos, descansamos, sentimos y nos relacionamos, nos permite tomar mejores decisiones acerca de nuestra salud y, aquellos que somos padres, por proyección, también sobre la de nuestros hijos.

Cuidarnos nosotros es, probablemente, la mejor manera de cuidar a nuestros hijos.

Os dejo unas preguntas para empezar (ante todo sé sincero contigo mismo):

¿Qué es para ti la salud?

¿Qué importancia tiene en tu vida? (puntúala del 0-10)

¿ Qué objetivo de salud tienes de aquí a 6 meses?

¿De qué maneras te has cuidado hasta ahora?

¿Qué puedes hacer para mejorarla?  ¿y qué más?

¿Qué vas a hacer hoy para cuidarte más y mejor?

 

Ahora a disfrutar del verano, de la vida, con buena salud.

Y recuerda que agradecer hace sonreír el alma y nos hace sentir bien.

GRACIAS, por dedicarme tu tiempo.

Esos locos bajitos

Esos locos bajitos

el cerebro del niño

 

En mi primer post hablaba , un poco de paso, de cómo los padres o adultos de referencia ( a veces  abuelos, o un tío o incluso un profesor) somos los modelos de nuestros niños.

Ellos no aprenden por ciencia infusa, porque se les ocurran las cosas; aprenden por imitación. Y lo hacen así en todos los ámbitos de la vida. Aprenden de nuestros hábitos, aprenden de nuestras acciones y reacciones y aprenden de nuestra gestión de las emociones.

¿Os habéis fijado alguna vez cómo les descolocamos cuando cambiamos alguna de nuestras respuestas-acciones  habituales? A veces te miran raro, con ojos interrogantes, otras te preguntan directamente  “¿te pasa algo, mamá?”.  Hacer cosas diferentes, nuevas, al principio parece romperles los esquemas ; supongo que como a nosotros cuando las hacemos también por 1º vez e intentamos cambiar nuestros patrones y hábitos.

Como dice Daniel Siegel en su libro “El cerebro del niño”, los niños nos reflejan y, cuidarnos y desarrollarnos nosotros es, de alguna manera cuidarles a ellos   y contribuir a su progreso.

En la consulta me encuentro, todos los días, padres preocupados e incluso agobiados porque el niño tiene fiebre o porque se ha hecho un rasguño, o porque tose. Muchos menos son los que consultan por su preocupación porque el niño pueda no sentirse bien más allá de un problema físico.

Todos queremos que nuestros “locos bajitos” crezcan felices y sanos. Y si los niños nos imitan, nos modelan o nos reflejan… ¿qué es para nosotros sentirse bien?, y ¿qué hacemos nosotros para sentirnos sanos y felices?.

 

 

PD.

“El cerebro del niño” . Daniel Siegel .  http://www.drdansiegel.com/home/

“Esos locos bajitos”. Joan Manuel Serrat