Con las manos en la masa

Con las manos en la masa

 

"¡Qué niño tan hermoso, qué rollos tiene en las piernas!" – dice la abuela con una sonrisa de oreja a oreja.

" El plato se deja vacío, es de mala educación no acabarlo todo".
" Con el hambre que pasan los niños de Africa y tú dejando comida en el plato".

¿Os suenan estás frases? ¿ Os recuerdan a alguna que oísteis de pequeños? ¿Os habéis escuchado alguna vez diciéndoselas a vuestros hijos?.
He de confesaros que yo contesto sí a todo.
¿Alguna vez os habéis planteado todas las creencias que tenemos acerca de la comida?
Muchas, muchas de ellas las venimos arrastrando desde nuestra más tierna infancia, como patrones incorporados a nuestro disco duro, hemos crecido con ellas y han ido pasando de generación en generación.
Ahora en el s. XXI, hemos incorporado otras procedentes entre cosas de la publicidad y el marketing ( cánones de belleza, dietas mágicas….)
El ritmo de vida actual, las prisas, la cultura de la inmediatez favorecida por las redes sociales, los horarios de trabajo que nos hacen pasar menos tiempo en familia y tener menos tiempo para cocinar… , han hecho que cambie nuestra relación con la comida.
Hace 1 ó 2 generaciones, el bebé gordito era el bebé sano, en un momento social de más escasez. Ahora ¿ cuántas personas conocéis que se pasan la vida haciendo dietas diferentes? , ¿ cuántos productos tipo light nos venden?.
Por otra parte, los productos más caros son precisamente los frescos, de temporada, lo que ha hecho que en período de crisis económica aumento el consumo de alimentos menos saludables pero más baratos.

Lo mismo que la salud , también lo que llamamos alimentación-nutrición tiene un componente físico, otro emocional y otro social.

En realidad, alimentación y nutrición son términos distintos que , a veces, podemos confundir.

Alimentación es la ingesta o aporte de alimentos. Es un acto consciente y voluntario. Y también educable y modificable.
Nutrición engloba los procesos de transformación de los alimentos que el organismo realiza para obtener los nutrientes que necesita para su adecuado funcionamiento. Es inconsciente e involuntario.
Por tanto, biológicamente, nos alimentamos para nutrirnos y que nuestro cuerpo funcione bien.
Los alimentos no serían buenos o malos, sino que depende de la cantidad y frecuencia con que se tomen para cubrir esas necesidades.

Entre la alimentación y las emociones existe un vínculo y, de hecho, algunos hablan del intestino como nuestro segundo cerebro.
Disfrutar, obtener placer de la comida con todos los sentidos ( colores,texturas, olores, sabores) y apagar el modo automático de comer.
Reconocer cuando tenemos hambre real y cuando se trata de hambre emocional ( ya hablaremos de ello más adelante), cuando nuestro cuerpo nos envía señales de que ya estamos saciados ( esto es realmente importante en la infancia, que los padres reconozcamos cuando el niño está saciado y no obligarles a comer más), la manera en que transcurre el momento de la comida, si lo hacemos solos o acompañados….

En España hemos compartido con otros países la Dieta Mediterránea, considerada por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esta consiste no sólo en un determinado tipo de alimentos o forma de cocinarlos, sino también en una forma de relación social y comunicación, en el grupo o comunidad y donde la familia es, en este sentido, el núcleo principal.

Quizá un punto de inicio para aquel que quiera conseguir un cambio de hábitos de alimentación para sentirse más sano podría ser preguntarse: a día de hoy,  ¿qué como?, ¿ para qué lo como?, ¿ cómo lo como?

La buena noticia es que, igual que hemos aprendido y adquirido algunos patrones, tenemos la capacidad de desaprender los que no nos ayudan y adquirir otros más beneficiosos, más saludables, de alguna forma podemos resetear nuestro disco duro. Y en esto, el coaching, adquirir herramientas de inteligencia emocional y la PNL o programación neuroligüística nos pueden echar una gran mano.

 

 

 

 

2 Replies to “Con las manos en la masa”

  1. Me encanta Chon… somos lo que comemos!!! Y cada vez sería más necesario educación nutricional para que nuestros hijos aprendan desde pequeños. Enhorabuena por este proyecto.

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