Categoría: Neurociencia

Malditos refranes

Malditos refranes

Con un poco de retraso por problemas de conexión ( es lo que tiene estar de vacaciones), hoy continuamos hablando de hábitos saludables.

Lo vamos a hacer desde una perspectiva un poco distinta, desde las creencias y los valores. Uf, vaya dos palabras!

Empezamos con las primeras, las creencias, y dejamos los valores para otro post para ellos solitos, que se lo merecen.

Las creencias son aquellos supuestos que damos por ciertos, aunque no tengamos demostración de que realmente lo sean , soportadas en experiencias pasadas vividas con alta intensidad emocional y de forma repetida y que, de alguna forma, guían nuestras acciones a lo largo de la vida.

Cuando nos ocurre algo, nuestro cerebro intenta responder a la pregunta  ¿esto es placer o dolor?. Para simplificar y ahorrar energía en situaciones futuras, recurre a generalizaciones o distorsiones  de esas experiencias pasadas y, de ahí, de manera inconsciente y como meras interpretaciones, surgen las creencias.

Cada uno de nosotros tenemos nuestras creencias sobre el trabajo, el tiempo, el dinero, la vida, la salud….

La mayoría de esas creencias nos vienen desde la infancia, las hemos adquirido a través de nuestros padres, de nuestra educación (esta es una de las razones por las que deberíamos ser muy cuidadosos con nuestras palabras y con nuestro lenguaje, en la educación de nuestros hijos). Otras las hemos ido incorporando de nuestra propia experiencia vital.

Hay creencias potenciadoras, que nos empoderan, que nos hacen avanzar, que nos ayudan a salir de nuestra zona de confort, a transformarnos en algo mejor.

Hay otras que, sin embargo, nos limitan, nos frenan y no nos permiten cambiar y, por tanto, avanzar.

Y más de uno podrá preguntarse qué tiene todo esto que ver con la salud y con los hábitos saludables. Muuuucho!!

Cuando alguna vez os habéis planteado realizar algún cambio de hábitos (la mayoría de nosotros probablemente lo hemos hecho), como puede ser dejar de fumar, comer más sano, practicar ejercicio….es muy probable que notárais algunas resistencias, algo que os frenaba en la consecución de vuestro objetivo. Pues ese algo, en muchas ocasiones, son nuestras creencias limitantes, “soy incapaz de dejar de fumar, ya he intentado todo y no puedo”, “me gusta comer y una dieta sana es sosa y aburrida”…

Incluso cuando esos nuevos hábitos forman parte de las recomendaciones médicas  de tratamiento de alguna enfermedad, ej. dieta adecuada y ejercicio en una diabetes, también ahí aparecen esas creencias, aún sabiendo que mantener los viejos hábitos no sea beneficioso para mi salud.

Afortunadamente, todos tenemos la capacidad de formar y cambiar creencias  en función de un objetivo o resultado deseado.

De ahí que desmontar esas creencias limitantes y adoptar otras potenciadoras es un paso importante en la adquisición de nuevos hábitos saludables,  ya que estamos actuando en un nivel más profundo y permite que los cambios que se produzcan sean más duraderos; y, en esto, un buen coach te puede acompañar y facilitar el proceso.

Si tienes algún objetivo de salud, y te está costando alcanzarlo, puedes hacerte preguntas como:

¿Qué cosas me están ayudando a alcanzar mi objetivo?

¿Qué me está impidiendo llegar a mi objetivo? ¿Qué me digo ?

¿Qué gano si lo consigo?, ¿ qué pierdo?

¿Qué persona/s  se pueden ver afectadas en positivo o negativo ? ¿De quien podría necesitar ayuda?

Escribe en un papel las respuestas. Es muy probable que descubras alguna de tus creencias.

 

PD. “Malditos refranes”, de Gabinete Caligari.

Los refranes, procedentes de la sabiduría popular, transmitidos a través de generaciones, son en muchas ocasiones creencias que hemos adoptado. ¿Potenciadoras?, ¿limitantes?  De todo hay

 

Salta !!!

Salta !!!

Hoy vamos a hablar de actividad y ejercicio físico.
Junto con la alimentación, constituyen otro de los hábitos saludables fundamentales.

Aunque la actividad física supone movimiento con gasto de energía, os propongo que paréis por un momento y os preguntéis ¿cuál y cuando ha sido la última actividad física que he realizado? ¿ cuánto tiempo dedico al día o a la semana en realizar actividad física?
Si realizas aproximadamente 150 minutos/semana, ¡enhorabuena!. Te animo a que continúes así, ya que tu salud se beneficia de ello.
Si no es tu caso ¿qué te limita? , ¿qué excusas te pones, tiempo, cansancio, dinero…?

Evolutivamente nuestro cerebro está programado para el movimiento ( comer, andar, hablar, respirar…) .
En el último siglo, la industrialización y el desarrollo de nuevas tecnologías, han conllevado la necesidad de esfuerzos menores en la realización de tareas y un mayor sedentarismo.
Diferentes estudios y la encuesta nacional de salud consideran que más del 30% de la población española no realiza el ejercicio físico suficiente para obtener beneficios sobre su salud.

Bien conocidos por todos son los beneficios físicos de la actividad física regular: mejora de la función cardiorrespiratoria, fortalece el sistema osteoaticular, regula el metabolismo y estimula el sistema inmunológico entre otros. Es un factor protector de enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y algunos tipos de cáncer.

Por otra parte, en las últimas décadas, la neurociencia está dando explicación a los efectos de la actividad física sobre el cerebro. Los griegos ya intuían esa relación, " mens sana in corpore sano".
Así, se ha comprobado cómo la actividad física favorece la neuroplasticidad del cerebro, la creación de nuevas conexiones neuronales (sinapsis) y con ello mejora el aprendizaje y la memoria. Además, la liberación de diferentes sustancias llamadas neurotransmisores (dopamina, endorfinas, ,seotonina….) hacen que aumenta nuestra sensación de bienestar y nuestra autoestima y eleva nuestro estado de ánimo y reduce la ansiedad, el estrés y estados depresivos.

También actúa a nivel social favoreciendo las relaciones sociales.

Por tanto, la actividad física proporciona beneficios en los 3 componentes de la salud, físico, mental y social.

Y ahora ¿ qué vas a hacer?.
Cuando nos planteamos comenzar algo nuevo, cambiar algún hábito, es importante encontrar un "¿para qué lo quiero hacer?". Quizá quieres mantener un peso adecuado o perder esos kilitos que te sobran, o quizá quieres encontrarte con más energía, o conocer gente nueva o compartir un rato con amigos …
Empieza poco a poco. Dar un primer paso, por pequeño que sea es mejor. No quieras batir un récord el primer día. Más importante y efectivo es ser regular. Así tu cerebro creará una red neuronal nueva.
Y ponlo en tu agenda, Haz un plan. El tener un objetivo claro y un plan de accción también te permitirá medir de alguna forma su cumplimiento.

ANDA, CORRE, SALTA, BAILA
¡MUÉVETE!

Salta (Tequila)