Etiqueta: Hábitos saludables

El regalo más grande

El regalo más grande

Muchos de nosotros estamos ya terminando las vacaciones. Ahora se nos pone delante el inicio del nuevo curso y, de igual manera que con el Año Nuevo,  todas las editoriales de colecciones (libros, coches, costura….) sacan sus productos y nosotros nos planteamos todos los nuevos propósitos, todos los “ahora sí que sí, esta vez lo hago”, “voy a empezar a hacer esto o … aquello”. Qué bien nos sentimos solo pensándolo y diciéndonoslo a nosotros mismos y a nuestra círculo!!.

Luego pasa septiembre, y octubre y noviembre, y …¿dónde se quedaron esas colecciones y nuestras buenas intenciones? Y entonces nos sentimos ¡fatal!.

Algo parecido ocurre con nuestros VALORES..

De boquilla, los que decimos , los valores enunciados, qué bien suenan ¿verdad?.  Pero ¿qué pasa cuando el tiempo transcurre y solo son eso, de boquilla?. Pues simplemente que esa sensación de bienestar dura un tiempo,  y luego viene el bajonazo, el malestar, el no sentirse bien por dentro (yo veía y sentía arañas negras y peludas, picoteándome por dentro, y no era dolor que me producían, era una sensación muy , muy desagradable)

¿ Y por qué ocurre eso? Porque no son valores vividos.

Cuando nuestros valores enunciados y nuestros valores vividos no están alineados, no nos sentimos bien, a veces nos frustramos y no sabemos la causa.

Cuando hablaba de salud en otra entrada, hablaba de sus  3 diferentes vertientes complementarias entre sí: física, mental/emocional y social.

Cuando nos planteamos algún objetivo de salud (comer saludable, hacer más ejercicio, dejar de fumar, perder peso…) nos surgen con frecuencia resistencias que, en muchas ocasiones nos impiden alcanzar ese objetivo.

Las creencias (que veíamos en el post anterior) tienen mucho que ver en esto.

Los valores, o mejor dicho la alineación de los valores enunciados y los valores vividos, en positivo o negativo, también tiene un papel fundamental en la consecución de nuestro objetivo, ya que los valores que tenemos en un determinado momento van a guiar nuestras acciones, nuestras conductas.

Si  realmente vivimos nuestros valores,  nos sentiremos física, emocional e incluso socialmente bien y nuestros objetivos en cualquier ámbito de nuestra vida, incluida la salud, serán más fácilmente alcanzables.

Ganaremos por tanto en salud!!

 

PD.. Aún no os he contado qué son los Valores. Habrá parte II.

el valor de los valores

Hace poco más de un mes, realicé la Certificación en Coaching x valores. En ella, con un sencillo juego de cartas “El valor de los valores”, conocí y aprendí una gran  y potente herramienta para conocer nuestros valores individuales, de pareja, de la familia…(incluso a nivel de empresa y equipos)

 

 

 

 

PD. Como siempre hasta ahora, aquí os dejo la canción que da título a

esta entrada.

Malditos refranes

Malditos refranes

Con un poco de retraso por problemas de conexión ( es lo que tiene estar de vacaciones), hoy continuamos hablando de hábitos saludables.

Lo vamos a hacer desde una perspectiva un poco distinta, desde las creencias y los valores. Uf, vaya dos palabras!

Empezamos con las primeras, las creencias, y dejamos los valores para otro post para ellos solitos, que se lo merecen.

Las creencias son aquellos supuestos que damos por ciertos, aunque no tengamos demostración de que realmente lo sean , soportadas en experiencias pasadas vividas con alta intensidad emocional y de forma repetida y que, de alguna forma, guían nuestras acciones a lo largo de la vida.

Cuando nos ocurre algo, nuestro cerebro intenta responder a la pregunta  ¿esto es placer o dolor?. Para simplificar y ahorrar energía en situaciones futuras, recurre a generalizaciones o distorsiones  de esas experiencias pasadas y, de ahí, de manera inconsciente y como meras interpretaciones, surgen las creencias.

Cada uno de nosotros tenemos nuestras creencias sobre el trabajo, el tiempo, el dinero, la vida, la salud….

La mayoría de esas creencias nos vienen desde la infancia, las hemos adquirido a través de nuestros padres, de nuestra educación (esta es una de las razones por las que deberíamos ser muy cuidadosos con nuestras palabras y con nuestro lenguaje, en la educación de nuestros hijos). Otras las hemos ido incorporando de nuestra propia experiencia vital.

Hay creencias potenciadoras, que nos empoderan, que nos hacen avanzar, que nos ayudan a salir de nuestra zona de confort, a transformarnos en algo mejor.

Hay otras que, sin embargo, nos limitan, nos frenan y no nos permiten cambiar y, por tanto, avanzar.

Y más de uno podrá preguntarse qué tiene todo esto que ver con la salud y con los hábitos saludables. Muuuucho!!

Cuando alguna vez os habéis planteado realizar algún cambio de hábitos (la mayoría de nosotros probablemente lo hemos hecho), como puede ser dejar de fumar, comer más sano, practicar ejercicio….es muy probable que notárais algunas resistencias, algo que os frenaba en la consecución de vuestro objetivo. Pues ese algo, en muchas ocasiones, son nuestras creencias limitantes, “soy incapaz de dejar de fumar, ya he intentado todo y no puedo”, “me gusta comer y una dieta sana es sosa y aburrida”…

Incluso cuando esos nuevos hábitos forman parte de las recomendaciones médicas  de tratamiento de alguna enfermedad, ej. dieta adecuada y ejercicio en una diabetes, también ahí aparecen esas creencias, aún sabiendo que mantener los viejos hábitos no sea beneficioso para mi salud.

Afortunadamente, todos tenemos la capacidad de formar y cambiar creencias  en función de un objetivo o resultado deseado.

De ahí que desmontar esas creencias limitantes y adoptar otras potenciadoras es un paso importante en la adquisición de nuevos hábitos saludables,  ya que estamos actuando en un nivel más profundo y permite que los cambios que se produzcan sean más duraderos; y, en esto, un buen coach te puede acompañar y facilitar el proceso.

Si tienes algún objetivo de salud, y te está costando alcanzarlo, puedes hacerte preguntas como:

¿Qué cosas me están ayudando a alcanzar mi objetivo?

¿Qué me está impidiendo llegar a mi objetivo? ¿Qué me digo ?

¿Qué gano si lo consigo?, ¿ qué pierdo?

¿Qué persona/s  se pueden ver afectadas en positivo o negativo ? ¿De quien podría necesitar ayuda?

Escribe en un papel las respuestas. Es muy probable que descubras alguna de tus creencias.

 

PD. “Malditos refranes”, de Gabinete Caligari.

Los refranes, procedentes de la sabiduría popular, transmitidos a través de generaciones, son en muchas ocasiones creencias que hemos adoptado. ¿Potenciadoras?, ¿limitantes?  De todo hay

 

Salta !!!

Salta !!!

Hoy vamos a hablar de actividad y ejercicio físico.
Junto con la alimentación, constituyen otro de los hábitos saludables fundamentales.

Aunque la actividad física supone movimiento con gasto de energía, os propongo que paréis por un momento y os preguntéis ¿cuál y cuando ha sido la última actividad física que he realizado? ¿ cuánto tiempo dedico al día o a la semana en realizar actividad física?
Si realizas aproximadamente 150 minutos/semana, ¡enhorabuena!. Te animo a que continúes así, ya que tu salud se beneficia de ello.
Si no es tu caso ¿qué te limita? , ¿qué excusas te pones, tiempo, cansancio, dinero…?

Evolutivamente nuestro cerebro está programado para el movimiento ( comer, andar, hablar, respirar…) .
En el último siglo, la industrialización y el desarrollo de nuevas tecnologías, han conllevado la necesidad de esfuerzos menores en la realización de tareas y un mayor sedentarismo.
Diferentes estudios y la encuesta nacional de salud consideran que más del 30% de la población española no realiza el ejercicio físico suficiente para obtener beneficios sobre su salud.

Bien conocidos por todos son los beneficios físicos de la actividad física regular: mejora de la función cardiorrespiratoria, fortalece el sistema osteoaticular, regula el metabolismo y estimula el sistema inmunológico entre otros. Es un factor protector de enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y algunos tipos de cáncer.

Por otra parte, en las últimas décadas, la neurociencia está dando explicación a los efectos de la actividad física sobre el cerebro. Los griegos ya intuían esa relación, " mens sana in corpore sano".
Así, se ha comprobado cómo la actividad física favorece la neuroplasticidad del cerebro, la creación de nuevas conexiones neuronales (sinapsis) y con ello mejora el aprendizaje y la memoria. Además, la liberación de diferentes sustancias llamadas neurotransmisores (dopamina, endorfinas, ,seotonina….) hacen que aumenta nuestra sensación de bienestar y nuestra autoestima y eleva nuestro estado de ánimo y reduce la ansiedad, el estrés y estados depresivos.

También actúa a nivel social favoreciendo las relaciones sociales.

Por tanto, la actividad física proporciona beneficios en los 3 componentes de la salud, físico, mental y social.

Y ahora ¿ qué vas a hacer?.
Cuando nos planteamos comenzar algo nuevo, cambiar algún hábito, es importante encontrar un "¿para qué lo quiero hacer?". Quizá quieres mantener un peso adecuado o perder esos kilitos que te sobran, o quizá quieres encontrarte con más energía, o conocer gente nueva o compartir un rato con amigos …
Empieza poco a poco. Dar un primer paso, por pequeño que sea es mejor. No quieras batir un récord el primer día. Más importante y efectivo es ser regular. Así tu cerebro creará una red neuronal nueva.
Y ponlo en tu agenda, Haz un plan. El tener un objetivo claro y un plan de accción también te permitirá medir de alguna forma su cumplimiento.

ANDA, CORRE, SALTA, BAILA
¡MUÉVETE!

Salta (Tequila)

Me siento bien

Me siento bien

Coincidiendo con el comienzo de la época vacacional (época teóricamente para muchos  de descanso, ocio, aire libre, comida sana…), voy a iniciar una serie de posts relacionados con la salud y los hábitos saludables, basados en un “Taller para Familias sobre Obesidad Infantil”, aunque dirigido a todo aquel que quiera ocuparse de su salud y bienestar y quiera decir,como la canción,”ME SIENTO BIEN”.

El concepto de salud ha ido cambiando a lo largo de la historia, muy en relación con factores culturales; desde las civilizaciones antiguas que consideraban la salud-enfermedad como lago mágico-divino, hasta la época actual, donde cada vez se le da más importancia a los factores sociales. Incluso en el s.XXI siguen existiendo diferentes conceptos de salud según  en qué parte del mundo vivas y a qué cultura pertenezcas.

medicina china
indígenas

 

Algunas lo perciben como desequilibrios de energías, otras como influídos por las fuerzas del cosmos o del Universo. Desde la antigüedad, la mayoría de ellas, de diferentes formas, distinguen entre cuerpo y alma-mente-espíritu y las abordan según sus creencias. De tal manera que lo que desde nuestra perspectiva occidental puede ser considerado enfermedad o salud, para otras culturas, en otros entornos, puede tener un significado muy distinto.

Todos hablamos de salud sin compartir una definición universal.

La OMs, en 1946, definió la salud como “el completo estado de bienestar físico, mental y social”. Aunque desde algunos foros la consideran una definición utópica, pretende dejar atrás el concepto de salud como simple ausencia de enfermedad, darle un enfoque más positivo y, por otra parte, integrar los componentes mental y social al puramente físico o corporal. De esta forma se reconoce también la influencia que el individuo y la sociedad tienen en la salud y su poder de modificarla, su capacidad de mejorarla.

Bien conocida es la importancia e influencia de los diferentes estilos de vida en el desarrollo de las enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión , algunos tipos de cáncer… y  en la calidad de vida de las personas.

Ser conscientes de qué y cómo comememos, nos movemos, descansamos, sentimos y nos relacionamos, nos permite tomar mejores decisiones acerca de nuestra salud y, aquellos que somos padres, por proyección, también sobre la de nuestros hijos.

Cuidarnos nosotros es, probablemente, la mejor manera de cuidar a nuestros hijos.

Os dejo unas preguntas para empezar (ante todo sé sincero contigo mismo):

¿Qué es para ti la salud?

¿Qué importancia tiene en tu vida? (puntúala del 0-10)

¿ Qué objetivo de salud tienes de aquí a 6 meses?

¿De qué maneras te has cuidado hasta ahora?

¿Qué puedes hacer para mejorarla?  ¿y qué más?

¿Qué vas a hacer hoy para cuidarte más y mejor?

 

Ahora a disfrutar del verano, de la vida, con buena salud.

Y recuerda que agradecer hace sonreír el alma y nos hace sentir bien.

GRACIAS, por dedicarme tu tiempo.