Yo contigo, tú conmigo

Yo contigo, tú conmigo

 

 

Hoy quiero retomar el concepto de SALUD, con sus tres vertientes: física, emocional y social.

En posts previos había hablado sobre las dos primeras: la salud física y algunos de los hábitos saludables como alimentación y actividad física y la salud emocional y cómo las creencias y  los valores influyen en ella;  pero aún no lo había hecho sobre la parte social de la salud.

Se considera que hay  diferentes determinantes sociales de la salud: políticos, económicos, sistema sanitario y acceso al mismo, ambientales etc

Hoy me voy a referir en concreto a otro, nuestras relaciones sociales.

Y vamos a ver lo que la neurociencia (¡upsss!) nos dice sobre ello.  Algunas cosas que me parecen  curiosas y que quiero compartir con vosotros.

Supongo que os habréis dado cuenta que pertenecemos a diferentes grupos (pareja, familia, amigos, vecinos, profesionales…), vivimos en sociedad,  y nuestro cerebro es un “cerebro social”.

Nuestro cerebro se relaciona con otros cerebros y esa interacción hace que estén continuamente cambiando.

Nuestras relaciones e interacciones con otras personas favorecen nuestra adaptación al entorno en que vivimos y nuestro aprendizaje.

Cuando estudiaba medicina y pediatría, hace ya unos cuantos años, se consideraba que el cerebro se desarrollaba en los primeros cinco años de vida. Posteriormente se vio cómo el cerebro del adolescente era un  cerebro “distinto”, ni de niño ni de adulto. Más recientemente se está comprobando como nuestro cerebro tiene la capacidad de cambio a lo largo de toda (sí, toda) nuestra vida, es lo que se llama neuroplasticidad. Es cierto que ésta es mucho mayor en niños y jóvenes, pero también es cierto que las personas mayores mantienen una cierta neuroplasticidad cerebral.

En estudios realizados en el s. XX se vio como niños que vivían en orfanatos, a los que se les proporcionaba alimento pero apenas había contacto físico y menos emocional, tenían déficit en su crecimiento y desarrollo tanto físico como intelectual. Por el contrario , en la actualidad se ve como personas de la llamada tercera edad, que mantienen relaciones sociales, son capaces de aprender cosas nuevas.

Las relaciones que consideramos “positivas” hacen que se generen en nuestro cerebro sustancias asociadas al placer, la alegría, la felicidad  como la dopamina (llamada hormona de la felicidad, es una sustancia relacionada con los centros de placer del cerebro, nos dice “esto mola” y nos refuerza o nos motiva para repetirlo), la serotonina (relacionada con el buen humor), la oxitocina  (relacionada con el establecimiento de relaciones sociales,  empatía, la confianza y la generosidad) y las endorfinas (que bloquean los centros del dolor)

Y, sin embargo, en personas aisladas socialmente, se activan centros de dolor (similares a los del dolor físico), aparece más ansiedad, depresión e incluso algunas formas de demencia.

Así que, vamos a generar alegría, placer y felicidad,  fomentando y cuidando nuestras relaciones sociales: pareja,  familia,  amigos…  y conociendo personas y generando nuevas relaciones.

Recuerda: alimentación, actividad física, descanso,adecuada gestión de las emociones y relaciones positivas = SALUD

Ahora, llama, escribe una carta, mándale un email o un WhatsApp a esa persona que tienes pendiente en tu corazón, activa esa relación; queda con los amigos  a los que hace tiempo que no ves o  planea una cena especial con tu pareja; conoce personas nuevas.

Ternura, cariño, amig@, abrazo, sonrisa, risas con carcajada, alegría, empatía, alianza, contribuir, cooperar, compartir, aprender…. seres sociales.

 

PD: Gracias a todos los que formáis parte de mis relaciones, de mi vida.

La canción de hoy: ” Yo contigo, tú conmigo”. (Morat y Alvaro Soler)

https://youtu.be/3SC0Ze4ta9o

 

4 Replies to “Yo contigo, tú conmigo”

  1. Ya te echaba de menos. Si que se aprende, que me se yo de una que maneja face, youtube y lo que haga falta con 80 tacos. Asi quiero llegar yo with a little help fron my friends😍

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