Hace unos días, en el grupo Padres extraordinarios, conducido por Nacho Fernández, se planteó la pregunta “si tuvieras que dar el mejor consejo del mundo a tu hijo, ¿cual sería?”

Lo primero que se me pasó por la cabeza es que fueran buenas personas, luego que fueran respetuosas , amables… y así una serie de lo que eran mis valores. De repente surgió en mi cabeza “que den lo que quieran recibir” y eso me empezó a resonar. Quizá porque era algo que me di cuenta que me podía aplicar a mí misma, en mi vida, en mi proyecto….

Si quieres amor, ama; si quieres amabilidad, sé amable; si quieres respeto, respeta; si quieres recibir, primero da.

En el momento que nos ha tocado vivir, tendemos a echar balones fuera, a poner responsabilidades en el otro, a exigir a los demás; parece que todo ocurriera fuera de nosotros. Y encima, hasta nos enfadamos cuando las cosas ocurren de otra forma a la pensada o esperada.

Pero y  nosotros… ¿qué pasa con cada uno de nosotros?

Es posible que el dar sin esperar, se convierta en nuestra mejor tarjeta de visita. Y también es muy posible, y te diría que estoy convencida de ello, que de alguna forma eso nos será devuelto.

“El aleteo de una mariposa puede provocar un tsunami en el otro extremo del mundo”. Hasta ese punto estamos relacionados. Hasta ese punto , lo que hacemos puede tener efectos a nuestro alrededor. Pertenecemos a múltiples sistemas (familia, amigos, trabajo, vecindario….) y todos y cada uno de sus miembros se relaciona con los otros, y los cambios de un elemento del sistema afecta al resto de elementos.

Si alguna vez  te ves metido en alguna discusión en la que los tonos de voz son elevados, te invito  a hacer una prueba: baja tu voz y observa qué ocurre. Verás cómo las voces de los otros van bajando y se puede continuar una conversación normal.

Nos proyectamos en los demás y, aunque a veces no lo percibamos o no nos lo creamos, ellos nos devuelven nuestro propio reflejo.

Muchas veces he oído , e incluso yo misma se lo digo con frecuencia a mis hijos cuando se pelean: ” no hagas lo que no te gustaría que te hicieran a ti”. Y quizá podría tener más sentido decirlo en positivo ” haz lo que te gustaría te hicieran, da lo que te gustaría recibir …”, porque eso es lo que recibirá de vuelta.

En  nuestro caso como padres, siendo la principal referencia de nuestros hijos, quizá podríamos reflexionar sobre aquellos comportamientos que recriminamos a nuestros hijos, si no son de alguna manera nuestro reflejo.  Si levantan la voz, ¿no será que nosotros también la levantamos?;  si les pedimos respeto , ¿no será que nosotros no les hemos respetado?…

Así que mi mejor consejo del mundo  para mis hijos es éste “da lo que quieras recibir”.

Y empiezo por aplicármelo primero a mí 🙂

PD. La canción de este post, Dar y recibir de Quique Neira,  un poquito de reggae  .)     Dar y recibir

Categorías: DESDE DENTRO

chon jorquera

pediatra coach

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