DIAS RAROS

Hoy ha sido uno de esos «días raros», en los que no pasa nada en particular pero el ambiente se siente así…»raro», cargado, pesado.

Me he levantado creo que bien, dando gracias por un nuevo día y un cielo naranja de amanecer realmente bonito.

La peque también se despertó más o menos y salimos a tiempo para la ruta.

Hasta ahí todo ok.

Ya de camino, cruzando un paso de cebra, que es verdad que empecé a cruzar mal pero luego lo corregí, el señor de un coche que tuvo que parar para que cruzáramos, baja la ventanilla y grita algo que no llegué a entender del todo y que interpreté como su molestia por no haberle dado las gracias por dejarnos pasar.

Seguimos y dos minutos después, me enfado con «Twili» por lo que considero una mala contestación. Decido que como parece que no podemos hablarnos bien, lo mejor es no hablarnos.

Y entonces recuerdo dos de los «4 acuerdos» y me doy cuenta lo que me queda por mejorar en vivir conforme a ellos

  • Sé impecable (honra ) con tus palabras
  • No te tomes nada personalmente

Ya en el centro hacemos un intento de nuestra meditación pero, entre el poco tiempo de que disponíamos y varias interrupciones, al final la suspendimos. Eso sí, nos quedamos con unas cuantas risas previas.

-pausa para cenar-

Preparando la cena, limpiando boquerones, me he dado cuenta que a lo mejor el señor que pareció increparme en el paso de cebra, me quería mostrar algo. Generalmente suelo dar las gracias y sobre todo cuando cruzo una calle y el coche para y me permite pasar. Iba demasiado ensimismada y, la verdad, es que ni lo pensé en ese momento y cuando el señor gritó incluso pensé que, jo, por un día que no las doy, cómo se pone la gente.

Y quizá ese era mi mensaje, que siempre hay algo que agradecer. Incluso cuando no te hablan bien pero te lo recuerdan.

La mañana de consulta… un poco más de los mismo. Con cansancio y un poco aburrida de toda la situación actual. El apenas ver niños y que la mayoría de la consulta sea telefónica me hace plantearme si realmente esto es lo que quiero. Durante todos estos años he ido a trabajar feliz, con algún altibajo por determinadas circunstancias, pero en general feliz. Me gustaba la consulta y el trabajo no me ha supuesto un problema. Ahora es distinto. La consulta es distinta. Hay poco contacto. Y aunque por teléfono puedas ayudar y solucionar muchas cosas, no es lo mismo.

¿Quiero realmente seguir así? NO.

¿Qué puedo hacer para recuperar la alegría de antes? Voy a pensarme las posibilidades de lanzar algún grupo con madres por zoom desde el centro. A fin de cuentas se quedó pendiente hacerlo con María matrona y entre operación y pandemia todo quedó parado. Y aunque no sea presencial de momento, puede ser una opción. Y pediré algo de inspiración para obtener otras respuestas.

Más cosas: siento que el centro se ha convertido en un lugar algo claustrofóbico, donde cada uno vamos a lo nuestro, donde intentamos sobrevivir y apenas hacemos cosas juntos o trabajo en equipo. Agradezco infinitamente los ratitos de 10-15 minutos de mindfulness/meditación matutinos donde nos juntamos 4-5 personas a lo más y compartimos unos minutos de silencios, y a veces también de charlas y de risas.

Umm…Un día tengo que escribir acerca de lo que ha supuesto iniciarme en la meditación.

El caso es que después de todo esto, y realmente sin pasar nada especial, ha sido un … día raro.

Aún así pienso que ha sido el día perfecto que correspondía ser y doy gracias por ello 🙂

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