MONEY, MONEY, MONEY

Esta semana estoy escuchando algunas de las entrevistas de la cumbre virtual “La mujer y el dinero” organizada por Sonia Herrero y me están haciendo pensar acerca de qué significan el dinero y la abundancia para mí. Creo que hasta ahora no me paraba a reflexionar en serio sobre este tema. Como tantas cosas en la vida, te mueves en piloto automático, te dices y repites las creencias que tienes insertadas de serie y actúas en función de ellas. Sin más.

Desde hace unos meses, a veces, me doy cuenta y me llama la atención cuando me descubro a mí misma pensando y hablando a los niños de dinero, escasez, trabajo duro…aunque luego sigo tal cual. Quizá por eso me llamó la atención esta cumbre.

En los programas educativos no aparece la formación financiera y los mensajes que recibimos de forma más o menos explícita son con frecuencia de miedo y escasez.

El caso es que creo que puede ser un buen momento para sentarme a observar mis creencias y patrones acerca del dinero y la abundancia.

En mi casa, papá era el que trabajaba y aportaba dinero en casa. Funcionario de los trabajadores. Leal a su jefe y al trabajo, serio, austero, con mucha resistencia al cambio, a lo nuevo, a gastar. Sus palabras: trabajo y esfuerzo. Ya jubilado con casi 88 años que tiene, sigue igual. Formarse para trabajar, trabajar, trabajar y trabajar.

Mamá, siendo la que estaba en casa, llevaba las “cuentas diarias”. Siempre apuntando en su agenda anual cada peseta que gastaba y haciendo sus cuentas. No malgastaba pero tampoco recuerdo que le costara comprar algo si se necesitaba. Ahorraba.

Estudiando medicina, no trabajé hasta ya los veintitantos largos, cuando empecé la residencia de pediatría, y mis ingresos hasta entonces consistían en una paga creo recordar de 5000 pesetas al mes. Cuando decidí irme a preparar el MIR a Oviedo le pedí el dinero a papá y quedamos en que se lo iría devolviendo poco a poco cuando trabajara (luego solo le devolví una parte).

Desde que empecé a trabajar, siempre para otros, todos los meses he tenido unos ingresos regulares. Cuando abrí mi primera cuenta en el banco me hice socia de una ONG y después abrí una pequeña cuenta de ahorro.

Me veo hormiguita, me cuesta gastar aunque cuando me da la ventolera, allá que voy. Miro el dinero, lo que valen las cosas, y muchas veces me retraigo porque pienso que no lo valen y aunque lo quiera o me guste no lo compro. Menos mal que no me gusta mucho ir de compras.

Ahora en mi casa soy yo quien más lleva las cuentas de ingresos y gastos, aunque la verdad, muy superficial.

¿Y qué me descubro diciendo/me?:

-“El dinero no sale de debajo de las piedras”

-“hay que trabajar y esforzarse mucho y duro para ganar dinero”,

– “demasiado caro” ( a lo mejor pienso inconscientemente que no lo merezco)…

Mi sentido de merecimiento y de abundancia creo que entran aquí en juego.

Aunque considero que he tenido mucha “suerte” en la vida (no me ha faltado trabajo, tengo mis necesidades y las de mis hijos cubiertas, una casa estupenda, me puedo ir de vacaciones…) algo dentro parece decirme que tengo un tope y que no puedo pasar de un determinado punto, como si yo no perteneciera a “ese nivel”.

¿Y quién dice eso? Pues no sé, quizá sea mi ego que busca la seguridad, la estabilidad, el no riesgo. O una de mis creencias adquiridas de permanencia, no cambio, también relacionada con el miedo a la pérdida de seguridad; o la creencia de no ser suficiente o no hacerlo lo suficientemente bien para merecérmelo.

Y, sin embargo, creo que he conseguido muchas cosas en esta vida por mí misma; he tenido fortaleza y valentía en determinadas situaciones más complicadas; me muestro como soy, a veces muy simple, y no me gusta la hipocresía (¿otra creencia?: “la gente rica no es auténtica”)

Y ENTONCES… ¿PARA QUÉ QUIERO DINERO?

Si el dinero para mí es una herramienta para cubrir necesidades y cumplir deseos, ¿qué es lo que realmente necesito y deseo?, ¿para qué quiero el dinero?.

Obviamente lo 1º para cubrir mis necesidades básicas y las de mi familia con margen de maniobra: techo, alimento, ropa.

Si además, son de mi gusto y me causan placer, pues mucho mejor. Y si también puedo ayudar a mis seres queridos a que puedan vivir sin preocupaciones de escasez, sintiéndose abundantes…genial.

Quiero dinero para sentirme libre de poner en marcha proyectos que creo pueden ayudar a personas de otras formas diferentes , y a llevar a cabo mi propósito de compartir una vida más consciente.

Quiero dinero para viajar sin limitaciones de tiempo, lugares… Vivir experiencias y conocer. Y me gustaría poder hacerlo compartiéndolo con la gente que quiero.

Quiero dinero para contribuir o participar en alguna organización que ayude a mejorar la vida de otras personas.

Quiero dinero para realizar todos los cursos que quiera, para aprender, para abrir mi mente.

Quiero dinero para darles a mis hijos la oportunidad de adquirir herramientas para su crecimiento y desarrollo.

Quiero dinero para acceder a una casa en la naturaleza, en un entorno que facilite estar en calma y conexión con la Madre Tierra, con el cielo, con el Universo.

Si el Universo es ilimitado y abundante, como tú, yo o cualquiera de nosotros, y nunca se acaba aquello que puedas desear, es posible que solo haya que pedirlo.

QUIERO DINERO

SOY MERECEDORA DE TODO LO QUE EL UNIVERSO TIENE PARA MÍ

ESTOY ABIERTA A RECIBIR TODA LA ABUNDANCIA QUE EL UNIVERSO ME OFRECE

AGRADEZCO LA ABUNDANCIA QUE HAY EN MÍ Y A MI ALREDEDOR

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