No tengo miedo

No tengo miedo

 

Nos vamos acercando a Halloween, a escaparates con calabazas, brujas, arañas, fantasmas, vampiros, tumbas…y a las historias de miedo.

A mí particularmente nunca me han gustado demasiado, ni las pelis ni las historias de terror. Prefiero el suspense, la acción o la comedia romántica 😉

Aunque pensándolo bien, creo que todos tenemos nuestras propias historias de miedo.

O mejor dicho, todos tenemos nuestras propias historias de valentía.

No sé si sabéis que para ser valiente hay que tener miedo. Y hay que enfrentarse cara a cara con él, no hay que esconderlo, taparlo o tratar de evitarlo. Hay que aceptarlo. Y cuando lo haces y te sabes vulnerable, entonces, el miedo pierde fuerza y aparece la valentía.

Nelson Mandela decía “El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino el que lo conquista”.

En mi vida he sentido miedo muchas veces, pero hay 2 que me han marcado especialmente.

La 1ª fue la muerte de Virgi, de mi suegra, tras una emfermedad muy dura como es la ELA. Siendo médico, parece que tuviera que estar acostumbrada a ver morir, pero no era así. En mis años de formación y en los más de veinte que llevo trabajando, apenas habré presenciado dos. Además parece que hoy en día, en nuestra sociedad, hay que esconder la muerte, cuando realmente es algo tan natural como cierto.

Esa noche, cuando nos avisaron, tuve miedo. Iba a acompañar a mi marido y ni siquiera sabía si yo misma iba a ser capaz de pasar esa experiencia..

Pero todo cambió cuando llegamos. De repente comprendí que se trataba de estar ahí a su lado, de coger su  mano, de una caricia…de hacerla sentir que no estaba sola.

Alguien me dijo que las cosas se hacen desde el miedo o desde el amor.

Esa noche yo aprendí una gran lección. Gracias Virgi, porque tú me la diste.

La 2ª fue en verano, el último día de la certificación “Coaching x valores”.  De forma voluntaria podías realizar una técnica de alto impacto que consistía en romper una flecha de madera colocada en tu cuello. Allá fui yo y dije que la hacía, pero a medida que iban pasando los compañeros empezé a tener un miedo terrible. No sabría decir  a qué. Me quedé la última y , al final, me levanté. Me colocaron la flecha y no podéis imaginar como me temblaba todo el cuerpo, de la cabeza a los pies. Realmente tenía muuuucho miedo. Esa flecha suponía mi miedo a fracasar, a no ser capaz de llevar adelante mi proyecto, a no estar a la altura (aunque creo que en el fondo había otros miedos).

Tenía un miedo atroz a romper esa flecha que simbolizaba  a su vez otros miedos.Pero …  ¡¡¡¡Lo hice!!!!

Y, de verdad, que algo en mí cambió. Desde mi vulnerabilidad, me quiero más y me siento más valiente.

Ya no me da miedo el miedo a….

Ahora cuando aparece, lo miro, sé que está por ahí paseando, lo acepto y  lo dejo  estar. Al fin y al cabo, solo intenta protegerme.

 

Y tú ¿a qué tienes miedo?

Te invito a que le des la vuelta y observes eso mismo desde el Amor (y no me refiero al amor pasteloso).  

Seguramente ya no dará tanto miedo.

 

Os deseo muchos miedos y feliz Halloween!!

 

PD: os dejo el vídeo de cómo rompí la flecha

 

PD.  hoy me despido con canción terroríficaaa…

https://youtu.be/AkwWeGTLmhQ

 

 

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